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Alfonso Delgado González

Las gabarras de Bahía

POR Alfonso Delgado

Miércoles 29 Septiembre 2010 | 00:00

Siendo oficial y definitivo que el puente “Los Caras”, entre Bahía de Caráquez y San Vicente, será inaugurado el viernes 29 de octubre con presencia del presidente Correa, con actos especiales y de atracción general a desarrollarse en la tarde y noche de ese día, la incógnita que queda tiene relación con el destino de las dos gabarras que han venido prestando servicio en la transportación vehicular a través del estuario.

Se trata de la “Bahía de Caráquez” y la “San Vicente”; la primera donada por el presidente Febres Cordero y la segunda por el presidente Durán Ballén. Ambos trasbordadores fueron construidos en los astilleros de la Armada (Astinave) en la ciudad de Guayaquil, por orden del respectivo gobierno y su costo con cargo al Presupuesto General del Estado.
Las dos naves fueron entregadas en donación a la ciudad de Bahía de Caráquez a través de la municipalidad del cantón Sucre, con el objeto de prestar servicio en la transportación vehicular.
Es el caso que ahora, con la apertura del puente, a partir del sábado 30 de octubre (al siguiente día de su inauguración) las dos gabarras quedarían sin uso para esa transportación vehicular. Y la pregunta es : ¿Cuál será el destino de las mismas? Es opinión generalizada que a la municipalidad le corresponde decidir al respecto, pero por otro lado se tiene que ahora la Marina cree tener derechos sobre esas dos naves, al haberlas ingresado a los activos fijos de la Armada Nacional, en base al acta de entrega-recepción entre Astinave y la Capitanía del Puerto de Bahía de Caráquez, cuyos miembros, en efecto, las recibieron y las trasladaron a esta ciudad.
A su debido tiempo la municipalidad las entregó a la Marina para su mejor y eficiente administración, pero, entendiéndose que la propiedad seguía siendo de la municipalidad de acuerdo a la voluntad de los donantes presidente Febres Cordero y presidente Durán Ballén, este último que lo puede atestiguar por estar con vida aún. Quedaría descartado, entonces, que el constructor contratado no se puede dar título de propiedad a sí mismo, por el solo hecho que la municipalidad no se preocupó nunca de legalizar su posesión.
Es conocido por todos que con motivo de los estragos del fenómeno El Niño de 1998, Bahía de Caráquez y San Vicente quedaron aislados por varios días, utilizándose precisamente las gabarras para la provisión de víveres, agua, gas, combustible, a través de Manta. ¿Y qué pasaría si la Armada en efecto distribuye esas gabarras y se repite el aislamiento del 98?
Decídase, entonces, salomónicamente; y una que la manden a cualquier parte y la mejor que quede aquí bajo la misma administración para actividades de turismo y para cubrir emergencias a las que estamos expuestos y para lo que se debe estar preparado. Toca a la municipalidad  hacer prevalecer los derechos éticos y morales, a más de legales. Bahía de Caráquez así lo requiere y lo exigirá a como dé lugar. <

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