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Las ballenas y la radioafición
Las ballenas y la radioafición
Por: Xiomara Navas Carbo

Martes 20 Julio 2010 | 00:00

“HC4 Lima” me devuelve a épocas sin celulares ni Internet. Cuando comunicarse con Japón, Indonesia u otro punto lejano era todavía una aventura. Significaba realmente acortar distancias.

Hoy que todo parece estar aquí mismo y al alcance de todos, los seres humanos estamos paradójicamente cada vez más distantes.
La supuesta oportunidad de comunicación que nos ofrece la tecnología  actual, termina siendo tan solo otra quimera de nuestro acelerado y convulsionado mundo, invadido por  imágenes y mensajes en su mayoría superficiales, despersonalizados e incluso anónimos.
El uso de la radio, en cambio, en mi criterio brinda ventajas que favorecen una comunicación más profunda y personal. En este tipo de enlace se identifica rápida y certeramente al usuario. Cuando escuchamos “HC4 Lima”, sabemos de inmediato dónde y quién se encuentra tras el micrófono.
La voz del radioaficionado es el puente que nos une, más no su imagen. Y en esto también se diferencia el contacto por radio de los medios de comunicación de punta, en los que la visión prevalece o va a la par con el oído. 
El hecho de que el enlace ocurra solo por el sentido auditivo, sin apuntalarse en lo visual es ya una garantía de una mejor comunicación. No es ninguna primicia que para poder entablar un verdadero diálogo es necesario escuchar a nuestro interlocutor. Lo que sí resulta tal vez novedoso para algunos lectores es que en la naturaleza, los animales con una visión bien desarrollada son animales de rapiña de gran agresividad que acostumbran a vivir y a cazar solos, como por ejemplo el águila. Por lo contrario, los animales con un sentido auditivo altamente desarrollado, se caracterizan por su marcado comportamiento social. Son muy sensibles y considerados con sus congéneres y por lo general también con las otras especies, así las ballenas y los delfines.
Las ballenas tienen el cerebro más grande de todos los seres que habitan nuestro planeta, incluso más grande que el de los humanos. A diferencia de los humanos, ellas no han inventado herramientas ni tecnología. Las ballenas han utilizado su gran cerebro para desarrollar un comportamiento grupal tan consciente y respetuoso que les ha permitido sobrevivir en la Tierra 60 millones de años. Quince o veinte veces más que los hombres que después de aproximadamente 1 millón de años en el planeta estamos exterminando nuestra especie y todo lo que nos rodea.
“El oído es el camino”, dice una de las sabidurías del antiguo texto hindú, las Upanischadas. Y con esto se refiere a la importancia del saber escucharnos unos a otros, pero también saber escucharse a sí mismo. Que en otras palabras significa reconectarnos con nuestro “núcleo sagrado”, como lo denomina el filósofo alemán K. G. Dürckheim. Esta desconexión, en mi criterio, es justamente una de las causas principales del desequilibrio y debacle de las sociedades actuales.
En este sentido un cumplido a los radioaficionados que manteniendo el uso de la radio, cultivan también una comunicación más consciente.

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