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No firme, señor presidente

Jueves 15 Julio 2010 | 00:00

Usted no debe firmar como testigo de honor el contrato para la construcción de la presa Río Grande, que estará ubicada en el cantón Chone a cuatro kilómetros de la cabecera cantonal. Y no debe firmar porque sus colaboradores le han informado mal.

Esta presa –en realidad ninguna- no controlará las inundaciones en la ciudad de Chone porque hay dos ríos más, Mosquito y Garrapata, que aportan cada año para que el fenómeno se repita. En Manabí, La Esperanza y Poza Honda jamás han servido para evitar inundaciones. Revise datos históricos.
Usted no debe firmar porque ninguno de los estudios está completo o actualizado como le han hecho creer. Impacto ambiental, manejo ambiental, mitigación ambiental, plan de abandono, estudio arqueológico, impacto socio económico, nunca fueron completados con datos reales, menos socializados o difundidos a todos los miembros de las comunidades que serán afectadas como manda la Ley de Gestión Ambiental. Mas, nos preocupa, sobre todo, el estudio geológico porque nuestro cantón está ubicado en una zona de alto riesgo sísmico. En general, la conformación geológica de esta zona corresponde a rocas sedimentarias.
A fines de los años 90, La Esperanza presentó filtraciones que fueron parchadas. Cada invierno los habitantes de Quiroga, Calceta, La Estancilla, Tosagua y otras comunidades, viven en zozobra temiendo que esa presa colapse.
Usted no debe firmar porque la producción agropecuaria –reses, queso, leche, cerdos, plátanos, cacao, café, maní, maíz, cítricos, huevos y gallinas criollas, entre otros productos- corresponde cerca del 40% del abastecimiento alimentario de la ciudad de Chone. Nuestra producción llega también a ciudades como Portoviejo, Manta, Guayaquil, Quito, Ambato, Riobamba; y a países como Perú y Colombia, especialmente naranjas y mandarinas.
Millones de dólares dejarán de circular porque miles de empleos directos e indirectos se perderán. No se generarán nuevas inversiones y muchos de los desplazados irán a engrosar los cinturones de miseria de las grandes ciudades. El incremento de enfermedades como paludismo y leishmaniasis se dará porque los vectores tendrán donde reproducirse, afectando a todas las comunidades aledañas a la futura presa, como ya sucedió en el pasado.
Cientos de sitios arqueológicos, nunca reportados peor estudiados, quedarán sumergidos en las aguas del olvido. También se perderán para siempre los bienes intangibles de las comunidades: leyendas, cuentos, adivinanzas, tradiciones orales, gastronomía.
No somos cuatro los que nos oponemos a la construcción de la presa Río Grande. ¡Somos miles! Somos más de 1.700 familias, somos más de ocho mil personas sólo en la zona afectada y más de la mitad de los chonenses en particular. Pierina, una dulce niña de siete años, me preguntó ¿A qué escuela iré cuando nos boten de aquí? Se me hizo un nudo en la garganta. Sólo atiné a contestar: ¡a la misma, porque de aquí no nos moverán!

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