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Portoviejo
Por 23 años un ángel los acompañó en sus vidas

El ángel que Dios le había enviado se fue, pero los recuerdos están latentes de aquel fatídico día en que un accidente de tránsito acabó con la vida de su hija.

Martes 13 Julio 2010 | 00:00

Es el drama de Luisa Magdalena Pérez Pilay y Segundo Pavón Vinces, padres de Adriana Elizabeth, quien falleció después que el vehículo en que viajaba junto a su madre y otra hermana se fuera al abismo.
Sucedió el 29 de junio del 2008, pero lo recuerda como si fuese ayer.
Adriana y su madre viajaron hasta 24 de Mayo, donde iban a disfrutar de un baile.
Luisa es fanática de la música de Jenny Rosero, y recuerda que su hija le dijo: "Mami, antes que me muera tu regalo será que veas a Jenny Rosero".
Y la sorpresa de su vida era que justamente en ese baile la artista se presentó, y al compás de la música rockolera disfrutaron una a una las canciones.
"Ahora sí mamá, aunque sea gratis pero cumplí mi promesa, ahora puedo morir tranquila", le dijo Adriana.
Luisa no le tomó importancia y juntas emprendieron el viaje de regreso a Portoviejo.
La madre se fue en la parte de atrás de un carro y Adriana se fue en la parte delantera.
Lo único que recuerda la madre es que bajando el cerro del Cadi, del cantón 24 de Mayo, el vehículo se fue al abismo.
"Rompí el parabrisas y logré salir, pero siempre pensé en mi hija", explicó.
Cuando llegó la ambulancia fueron embarcadas Luisa y Adriana, ambas estaban con vidas y conscientes, pero golpeadas y heridas.
Luisa empieza a llorar y recuerda las últimas palabras que su hija le dijo.
"Mamá tengo sueño, me llegó la hora, Dios me está llamando, no dejes a mi padre y cuida mucho a mis hermanos, recuerda que yo soy un ángel y me debo a Dios".
Esas palabras son imborrables en la mente de Luisa, a pesar de haber transcurrido dos años, ella guarda con cariño los recuerdos de su niña.
Al parecer la muerte de Adriana estaba escrita en el libro de la vida.
Los esposos recuerdan que un 5 de marzo del mismo año en que falleció, cuando Luisa y Segundo cumplieron 25 años de unión libre, Adriana les dijo: "Padres, yo soy un ángel que vino a cuidarlos, pero hoy que cumplen 25 años de matrimonio, ya no necesitan de mí, ustedes vivirán para siempre".
Ellos, obviamente, se enojaron con ella y le dijeron que no hablara de eso.
Otra de las cosas que les dijo Adriana cuando estaba en vida es que el día en que ella muriera no le dejaran poner formol, y si intentaban hacerlo no iban a poder.
Extrañamente el día en que falleció, en la morgue del cementerio iban a ponerle formol, pero la aguja se les tapó en tres ocasiones y no pudieron ponerle el líquido.

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