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La libertad de escoger
La libertad de escoger
Por: Walter Andrade
wandrade17@yahoo.com

Lunes 05 Julio 2010 | 00:00

Los chinos cuando conceden un crédito exigen y de a bastante. Básicamente piden seguridad para que el pago sea oportuno, es decir se cumplan los términos pactados.

En otras palabras, actúan como cualquier banco del occidente. Y está bien que así sea: al fin y al cabo ellos no fabrican dólares, les cuesta mucho producirlos. La prensa dice, por ejemplo, que el gobierno habría alcanzado un acuerdo con el Banco de Desarrollo de China para  obtener un crédito de mil millones de dólares con dos condiciones básicas: que la garantía sea petróleo -  excelente garantía porque es liquidable en cualquier momento -  y que en contratos de infraestructura hasta 200 millones participen empresas chinas. El interés pactado sería de 6.5%, demasiado alto según los expertos  para un crédito de  esa magnitud.
¿Cual es lo bueno de este préstamo? Como todos conocemos, el gobierno necesita liquidez para cumplir sus obligaciones, y al encontrar un banco estatal de un país amigo que quiera facilitar el dinero, administrar el Ecuador se le hace más viable y ese dinero encuentra modos y maneras para que se filtre a la comunidad lo que ayuda a la economía del país.  ¿Cuál es lo malo? Lo primero sería que el banco de desarrollo de China sea como la única opción y no tenga el gobierno de dónde escoger al mejor prestamista. Es decir no tiene a la mano otras instituciones financieras adónde acudir para comparar las condiciones. El gobierno por tanto no es dueño de su “libertad de escoger” que sí la tiene, por
ejemplo, un cliente del banco donde trabajó.
En efecto, mi cliente, antes de solicitar un préstamo, estudia minuciosamente las condiciones que le ofrecen diferentes intermediarios financieros y después de la evaluación decide tomarlo. Analiza la tasa de interés, el servicio, la facilidad para acceder a las personas que deciden, los plazos, etc. El cliente entonces hace uso de su “libertad de escoger”: selecciona el préstamo  entre las varias opciones que tiene  y  decide. Y ¿por qué tiene varias opciones?  En esencia porque es una persona solvente, pero básicamente responsable, que ha dado repetidas muestras,  en su vida empresarial,  de cumplir siempre con los términos acordados en los plazos pactados. Su historia de pagos ha sido impecable – y esto gusta mucho  a los banqueros –  conserva una relación cordial con el banco y cuando se lo llama, enseguida acude. Es, en otras palabras, el cliente ideal.
Lo malo entonces, es que el Ecuador, pese a tantos años de vida, aún no logra, pese a lo que se diga, no logra, repito, ser un país libre en todos los sentidos.

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