Actualizado hace: 27 minutos
LEGENDARIO POLICÍA
“Juan sin miedo” cabalga de nuevo

Estaba un conocido criminal de un metro noventa, de contextura gruesa y aspecto severo, con los codos asentados sobre la barra de una oscura y refundida cantina, con su vaso de cerveza en la mano y su sombrero de vaquero puesto. Cuando percibe que un menudo policía de 1,72 m. con sombrero vaquero se acerca audazmente a detenerlo.

Domingo 04 Julio 2010 | 00:00

¿Y tú, me vas a llevar? le dijo con un toque de ironía y burla, mientras gira el cuerpo y le muestra un revolver al cinto y una escopeta recortada escondida entre sus ropas.
El policía le clava la mirada y retrocede tres pasos. "Mejor lárgate porque te mato", advirtió el grandulón.
Pero el uniformado -similar a un duelo de vaqueros- desenfunda su arma con la velocidad del rayo y dispara dos veces. Hace estallar de un certero tiro la botella de cerveza de la izquierda y con el segundo disparo logra explotar el vaso que estaba a la derecha del matón, quien, perplejo, no logra ni siquiera mover su mano.
"¿Y ahora, dónde quieres el otro tiro? le preguntó el policía, con voz fuerte y firme. Ante esa escena inesperada, el delincuente solo le quedó suplicar que no lo mate.
Esta escena -que uno ha visto en el cine cientos de veces- ocurrió en uno de los recónditos poblados manabitas hace décadas y es recordada por el legendario policía "Juan Sin Miedo", quien cabalgando su caballo, fue el terror de los delincuentes manabitas.
Con 70 años y 52 hijos, conserva todavía el pulso firme, su infalible puntería y la rapidez para desenfundar su arma. Luce aún su sombrero de policía rural y las cicatrices de disparos en su cuerpo y cara. No deja sus infaltables gafas oscuras para que no sepan lo que está mirando, como dice la canción de Pedro Navaja.
Pero sobretodo, camina erguido con el orgullo de ser un referente viviente de un policía decidido y valiente que enfrentó a bala a tantos malhechores y asesinos.
Su vida de mortal comenzó
en Guayaquil, con el nombre de Luis Félix Carrera Nivela, a quien el profundo dolor de perder asesinados a sus dos hermanos, (y que a los responsables los dejen libres a los cuatro días) lo hace jurar que los va a vengar, desde entonces, se dedicó a combatir a muerte a la delincuencia. Dejó sus estudios universitarios de jurisprudencia e ingresó a la Policía rural. A partir de ahí, se inicia la inborrable leyenda que lo vuelve inmortal.
Mejo, hagamos silencio señores, que él mismo se va a presentar:
"Soy Juan sin Miedo, un enamorado de la vida que cumplió con su deber con honestidad. Tengo buena puntería con las dos manos. Le puedo  dar a un objetivo a unos 20 metros con rapidez y sin apuntar. Para ser un certero tirador se debe de tener tranquilidad en el cerebro, los nervios cerrados y sostener la respiración. También manejo la cuchilla.
Como siempre, cada mañana digo mi plegaria a la Santísima Trinidad y me encomiendo a Dios, Él va siempre delante de mí y hasta ahora no me ha fallado.
La estatura no hace, porque mientras más grande es el adversario, más fácil es el blanco. Me ha tocado darles el empujón final a muchos, pero todos saben que mis únicos enemigos eran los asesinos, por eso por donde camino, la gente me demuestra su cariño y así quiero que me recuerden siempre".

 

Policía le rendirá homenaje

"Juan Sin Miedo" 'cabalgará' simbólicamente este miércoles hasta la capital, en donde el Instituto de Estudios Historicos de la Policía Nacional le impondrá una condecoración por su hoja de vida y ejemplo para la institución.
Él muestra el reconocimiento que le hizo el comandante general Jorge Poveda "Para un gran policía que no tuvo miedo a nadie, solo a Dios"

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