Actualizado hace: 1 hora 43 minutos
SANTA ANA
Vestidos de militares acribillan a una familia y le queman la casa

Prácticamente fue un fusilamiento. Cinco miembros de una familia fueron alineados por media docena de personas con uniforme militar, que luego "escupieron" bala contra ellos, matando a tres y dejando heridos a los otros dos, que se debaten entre la vida y la muerte.

Domingo 04 Julio 2010 | 00:00

Fue en Santa Ana, la tarde del viernes pasado. Todo transcurría sin novedad en la casa de la familia Góngora, enclavada en el sitio Perico, a una hora de recorrido desde la parroquia La Unión.
Eran alrededor de las 16h00 cuando estos supuestos militares irrumpieron en la residencia, sorprendiendo a los hermanos Gonzalo Manuel y Enrique Góngora Delgado; a los hijos de este último: Cirilo Rafael (24 años) y Nixon (17) Góngora Fernández, y a su yerno, Pedro Ramón Macías Alcívar.
Les dijeron que se trataba de una requisa de armas y de droga. Eso sorprendió más a los Góngora, alarmándolos.
Sin embargo, éstos no pusieron resistencia.
De pronto, cuando los uniformados se colocaron frente a los Góngora, arremetieron contra la humanidad de todos ellos, dejando un cuadro sangriento.
No obstante, los victimarios no conformes con lo realizado, posteriormente prendieron fuego a esta vivienda, sin misericordia.
Los hermanos Góngora Fernández y Macías fallecieron. Gonzalo (58 años) y Enrique (50 años) resultaron heridos y fueron trasladados en primera instancia al centro materno de la cabecera cantonal de Santa Ana, por parte de bomberos que llegaron al rescate. Recibieron los primeros auxilios, pero por la gravedad de las heridas de bala que obtuvieron, fueron remitidos hasta Portoviejo.

Cuadro desgarrador
Ayer, el escenario fue devastador para los familiares de los difuntos.
Tendidos sobre unos tableros a modo de altar, en la cancha adyacente al parque e iglesia de la parroquia La Unión, se divisaban los cuerpos de Cirilo y Nixon, jóvenes que, según detallaron sus familiares, se dedicaban a realizar trabajos en el campo como jornaleros, y que ante la mirada sorprendida de amigos y conocidos, no se explicaban por qué ocurrió esta feroz  matanza.
Así lo evidenció una de las mujeres de la familia, Margarita Góngora, hermana de éstos y conviviente de Pedro Ramón. Insistió que no encuentran la razón para la muerte de sus parientes.
Entonces, entre llantos de tres de las hermanas y una de las viudas, se esperaba la llegada de los ataúdes, para cuya adquisición se tuvo que efectuar en la mañana una colecta pública, pues era una situación muy humilde la que rodeaba a los muertos.
De esa manera permanecían los cuerpos, a cielo abierto, a la vista de todos. Ambos hermanos fueron vestidos iguales, con camisa blanca y pantalón azul.
Ambos presentaban las huellas de la violencia. Tenían parques en sus frentes, rastros ineludibles de los impactos de bala. Y así quedó La Unión, una población abatida y conmocionada ante el paso de un grupo de desconocidos, que dejó una hilera de sangre y de horror.

 

MUERTO EN EL FLORÓN Y SUMAN A OCHO las PERSONAS ABATIDAS EN CUATRO DÍAS, EN MANABÍ

Además de estos tres muertos de Santa Ana, también hubo otras personas abatidas en otros cantones, dentro de estos últimos cuatro días. En Portoviejo, José Roberto Delgado González, de 31 años de edad, fue encontrado muerto en El Florón el viernes, a las 18h38, con una herida de bala a la altura del tórax.
Mientras, Sandro Iván Palma García (34) y Byron Plinio Loor Solórzano (35) fueron encontrados muertos el jueves pasado en un camino secundario del sitio Chila Guabal, en El Carmen. Ambos tenían impactos de bala. En el mismo cantón y mismo día, en el sitio La Esperanza (foto) fue asesinado Raúl Darío Vélez Zambrano (37).
El viernes, Josés Macías Zambrano (37) fue abaleado y muerto en la parroquia Canuto, de Chone. Y en el cantón Pichincha, en las inmediaciones de su puente sobre el río Daule, de similar manera falleció Flor Párraga Briones.

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