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Algo para pensar
Algo para pensar
Por: Larry Bowen Roldán

Jueves 01 Julio 2010 | 00:00

Los medios de comunicación cumplen con la gran tarea de globalizar la información que se genera en cualquier rincón del mundo. Imaginémonos, nomás, las imágenes que nos están llegando ahora desde África por lo del Mundial de fútbol y como se nos hce cercana la aldea llamada mundo, así con un pestañar de ojo sabemos lo que pasa en la China y la conchinchina.

Aunque estemos en el Ecuador, país es vías de desarrollo, para usar una frase más rayada que disco viejo, y aún viviendo en Manabí, la provincia más linda, no nos quedamos atrás, acá también se hace, se genera, se oye la noticia.
Desde hace mucho que la violencia es uno de los colores que más se pinta entre nosotros, me refiero a la violencia en todas sus manifestaciones; y por lo que sabemos no es el color mejor de todos, es el del terror, del temor.
Pero a fuerza de escuchar a diario uno va aprendiendo, le decía la madre de un amigo mío cuando escuchó a su nieto adolescente que dejaba escapar algunas palabras que no eran propias de una familia donde se educaba en la decencia y la moral. Seguramente el muchacho las había aprendido en alguna cancha, en la calle o entre la jerga de los compañeros que a la salida del colegio afinan y apuntan contra el que se les atraviese, y en un lenguaje florido y demasiado vulgar se escuchan cosas que uno ni se las imagina.
Me suena, otra vez, las palabras de aquella anciana señora en mi memoria y si ustedes me lo permiten quisiera aplicarlo a una realidad que está presente en el nuestro hoy.
A fuerza de escuchar y ver imágenes de violencia ya se nos hace cotidiano, y lo peor es que ya no reaccionamos ante ello.
Tengo miedo que nos habituemos a hablar en ese lenguaje de la violencia y que se transforme en lo más "normal".
Tengo miedo que las nuevas generaciones crezcan pensando que eso es lo más "común".Miedo a que esa manera de ser y actuar se imponga sobre el diálogo y el amor que nos ha venido a traer el "Maestro".
Miedo a que ya no reaccionemos ante tanta violencia que denigra nuestra condición de hijos de Dios,  de hijos de la luz y hablemos y practiquemos el lenguaje de las tinieblas, el lenguaje de la muerte.
Quisiera terminar con una frase de Antone France: "La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia".

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