Actualizado hace: 13 minutos
INCLUSIÓN
La educación especial en casa

Quienes no tienen dinero y la logística necesaria para transportar a los centros especializados a sus familiares con discapacidad física, ahora tienen la oportunidad de ser visitados en sus propios hogares por los especialistas.

Lunes 28 Junio 2010 | 00:00



Desde hace un mes el instituto de educación especial Angélica Flores, de Manta, ha implementado este servicio a través de una brigada móvil, que concentra su trabajo en los barrios con mayor índice de casos con problemas de discapacidad.

Cobertura
Este trabajo de puerta a puerta no sólo funciona en los barrios de Manta, sino también en las poblaciones más vulnerables de Jaramijó y Montecristi.
Al momento se atienden a 40 pacientes de 1 a 18 años de edad.
Karen Corral, experta en terapia ocupacional; Maryuri Ibarra, terapista de lenguaje; Cecibel  Cedeño, educadora especial; Alejandra Rivadeneira, terapista física y Luis Álava, chofer, integran la unidad móvil.
Ellos en cada uno de los barrios tienen un centro operativo para atender a los  niños y jóvenes menores de 18 años de edad, que tienen patologías menores de discapacidad. En el lugar dedican tres horas al día.
Otra hora se dedican a los hogares donde existen pacientes con discapacidades severas.
Karen Corral dijo que el objetivo del instituto Angélica Flores es compartir con  las madres, familiares y vecinos las técnicas para mejorar las condiciones de vida de niños y jóvenes que por una u otra razón no han recibido la ayuda profesional.

Resultados
Ella dice que el trabajo que ofrecen es bastante recofortante, más cuando los pacientes y familiares responden positivamente a los aprendizajes.
Un ejemplo son las hermanitas María Virginia y Tatiana Leones, de cinco y un año, quienes nunca antes tuvieron la ayuda profesional.
Ellas viven en la ciudadela Leonidas Proaño de Montecristi y reciben la atención en su domicilio.

Beneficio
María Rivera, habitante de Leonidas Proaño y madre de cuatro niños con problemas de discapacidad, se siente  complacida del apoyo que les ha llevado el personal del instituto Angélica Flores.
Ella cuenta que su esposo trabaja de guardián y ella se dedica a cuidar a sus seis hijos, y muy especialmente a  los que tienen capacidades especiales.
"Esto me ha impedido buscar a tiempo la ayuda profesional. Hoy tengo la oportunidad para que mis hijos aprendan a manejarse con sus problemas", dijo.
 

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