Actualizado hace: 32 minutos
Proponiendo…
Proponiendo…
Por: Melvyn Herrera
melvynherrerac@hotmail.com

Lunes 28 Junio 2010 | 00:00

Tomo como fundamento una reciente y penosa experiencia personal, asegurándoles que la enfoco con las graves circunstancias que todo común mortal en este país sufrirá en el evento de ser víctima de un accidente de tránsito… a menos de que goce de la suerte, amor e inmensa solidaridad de los que este servidor se benefició.


Partamos con que todos estamos regidos por las leyes, en este caso de Tránsito y Seguros, e inmersos en la creciente y caótica  circulación peatonal y vehicular de nuestra patria; además de que nadie está libre de la mala suerte, como para considerarse exento de este riesgo; por lo tanto,  revisemos primero las prevenciones y respeto que todos les debemos a las normas de seguridad del tránsito, las que realmente son inexistentes, ya que somos (choferes y peatones) y aún autoridades, verdaderamente folclóricos en el cumplimiento de estas buenas costumbres de vida; luego, califiquemos los primeros auxilios que los heridos de un accidente de tránsito requieren con urgencia; salvo mejores opiniones y alabando los esfuerzos especialmente de los Cuerpos de Bomberos, podemos calificarlos al igual que el ítem anterior; de ahí continúa la vital atención médica hospitalaria, a la que el SOAT nos acerca pero no nos cubre, por su insuficiencia; con decirles que mi cupo monetario no alcanzó para un día de atención, ya que se agotó en los primeros auxilios que recibí en el hospital general de Manta y el traslado a dos clínicas a sus salas de cuidados intensivos, además de los iniciales exámenes y las tomografías de mi rostro; para la restante atención médica y recuperación en Guayaquil, la familia hubo de acudir a la rotura de alcancías y otras maromas financieras….
Por eso les confío a ustedes, ahora con amplio conocimiento de causa, que: lo peor –a menos que sea asaltado- que le puede suceder a un “ecuatoreño” dentro de esta nuestra patria, es sufrir un accidente de tránsito; en él perderán la víctima y su familia: paz, tranquilidad, tiempo, dinero y la irrecuperable salud; o puede ser que hasta la misma vida. Así que prevengan esta desgracia en toda forma, desde encomendándose a todas sus divinidades cuando ponen un pie fuera de su casa, hasta secundando esta campaña -que con la presente nota se inicia- insistiendo ante quienes nos rigen en los más altos poderes, que acometan profundos estudios sobre esta calamidad que sufrimos todos quienes habitamos en este querido Ecuadoor deel aaalmaaa.
Propongo que urgentemente se revisen las Leyes y Reglamentos de Tránsito, incluyendo los cuerpos legales y aplicaciones que relacionan este tema con los seguros establecidos y por surgir, sin descuidar la implementación de una mejor medicina y atención en esta rama, que los ecuatorianos -especialmente de provincias- necesitamos y merecemos en cuidado de nuestra salud y vidas.

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