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¿Y nuestro orgullo?
¿Y nuestro orgullo?
Por: Erwin Valdiviezo
evaldiviezo@eldiario.com.ec

Martes 15 Junio 2010 | 00:00

Al orgullo del buen manabita, ese orgullo de ser valientes, de no dejarnos, de ser defensores de lo que consideramos injusto, pues ese orgullo (aunque resulte duro aceptarlo) ¡ya no existe! Lo hemos reemplazado por el quemeimportismo, el acomodamiento y también por una especie de miedo y mutismo que van pasando una dolorosa factura a las aspiraciones de grandes objetivos para la provincia.

Solo la falta de orgullo y dignidad es lo que justifica que tanto se nos afecte y que no reaccionemos, pues de ninguna otra forma se entiende que institucionalmente nos vayamos debilitando tanto, que no caemos en cuenta que ahora mismo todo lo que nos interese de acción estatal se encuentra totalmente concentrado en Quito; y sin posibilidad de revertirlo, porque nuestros “representantes” en algunos casos lo permitieron y en otros no se dieron cuenta de la intención centralista del control de todo y para todos.
No tenemos un solo ministro o funcionario de “alto nivel”; los asambleístas (salvo Viteri) están totalmente mudos y entregados a los “designios” del Ejecutivo; y localmente, al ritmo que vamos nos quedaremos hasta sin gobernación, porque los “representantes” están convencidos que todo lo que ordenen de Quito es lo perfecto.
Es inverosímil que todo lo concentrado de la administración pública en Montecristi, hasta para mover una pluma tengan que pedir autorización a Quito; que en lo que fue la CRM y ahora Senagua, sin “salto” de nadie digan que todo se decidirá desde la autoridad única en la misma ciudad; o que la regional de la Contraloría desde ahora solo es delegación en Manabí. Y que tampoco nadie proteste, es como para realizar un profundo psicoanálisis de lo que está pasando con la tradicional rebeldía de los manabitas.
Pero lo más crítico es que tenemos más de 460 funcionarios “electos” por voluntad popular para que nos representen en diferentes instancias y ninguno dice nada. Esto refleja que también hay acomodamiento y miedo, o que la estrategia de “dividir y reinar” es lo que está funcionando; porque de ninguna otra forma se entiende que ahora, más que nunca, se individualizan las metas de cantones o autoridades sin caer en cuenta que eso es lo que más debilita la unidad provincial.
Es terrible que funcionarios locales se den el trabajo de ver cómo se piensa con relación a los “jefes” en las alturas, y sin ningún pudor hagan de alfombras y gana gracias, señalando y “empapelando” a todo aquel que no “alabe” los “grandes logros e inversiones” del actual régimen.
Muchos creemos que nunca ha sido más prudente la iniciativa o “grito desesperado” de Marcelo Farfán para realizar una marcha que nos motive y nos “sacuda” de lo embobados que estamos, y que nos permita recuperar el autoestima, la dignidad, valentía y orgullo que casi lo tenemos perdido por no haber dimensionado que somos tan inteligentes como cualquier otro ecuatoriano; y con tanta capacidad como para no depender de una que otra autoridad o funcionario que ahora creen que pueden maniobrar a su gusto y paciencia nuestros anhelos y derechos.

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