Actualizado hace: 39 minutos
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Viviendo de la apariencia

Las rubias son tontas, los negros delincuentes y los gordos no sirven para la televisión. Eso son estereotipos en la sociedad.

Martes 15 Diciembre 2009 | 13:01

“No juzgues a un libro por su portada”, dicen algunos para reconocer que lo importante no es lo que se aparenta sino los sentimientos.
Los que dicen no ser racistas, a veces se contradicen cuando se aferran a sus pertenencias al ver a un negro pasar.
La apariencia, el color de piel y la vestimenta son las razones para la exclusión, dicen los jóvenes de “Manabí Unido”, un grupo que lucha contra la discriminación de la apariencia física. 

 apariencia. Ser diferentes en algunos casos les impide ser aceptados a muchos jóvenes, señala Karla Zambrano, miembro del grupo.
A Cristina, quien también forma parte de la agrupación, la despidieron del trabajo por estar pasada de peso. Recuerda que la contrataron en un canal como presentadora de noticias. El trabajo lo obtuvo por sus cualidades y por la buena figura que tenía en aquel momento.
Algún tiempo después, la alimentación desordenada y el sedentarismo de los horarios de trabajo hicieron que engordara. Dice que le dieron un ultimátum: o bajaba de peso o perdía el empleo.
Para Belén, otra de sus amigas que también ha sido excluida por la apariencia, fue más difícil. Era rubia y con unos cuantos kilos de más. La dieta, el ejercicio y las “ganas” de verse mejor la llevaron a dejar atrás los complejos y las humillaciones que recibía. Para convertirse en castaña y delgada luchó mucho. Antes la discriminaban por gorda y actualmente por delgada.

 Racismo. Elena Velasco ha sido objeto de la discriminación a lo largo de su vida. Ella al igual que todos los miembros de su familia son de raza negra. Vino de Esmeraldas hace 5 años y desde su llegada no ha dejado de recibir humillaciones por el color de piel.
Al caminar por las calles de Manta frecuentemente le gritan “familia”. Cuando se sube a un bus con sus hijos, las personas se miran entre sí y esconden el dinero “como si les fueran a robar”, señala. Cuenta que hasta se le burlan por su manera de hablar.
Dice que a los de su raza, no los respetan. Los humillan y hasta crean juegos para burlarse. Una vez vio cómo dos muchachos se pellizcaban entre sí.
Mucho tiempo después descubrió el porqué de aquello. Es un juego parecido al del “pichirilo”, pero con la diferencia que cuando se ve a un negro se pellizca al de a lado y se dice sorpresa.
 
 LA LEY. La Constitución garantiza la igualdad. El artículo 10 señala que nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, entre otros factores por los que una persona puede ser discriminada.
En el caso de las personas que se sientan en desigualdad, el Estado adoptará medidas de acción con el fin de promover la igualdad.

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