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Portoviejo
Después de estar cerca de la muerte, ahora vive para contarlo

“Mami allá en el cielo sí que es lindo, es un paraíso” estas fueron las primeras palabras de Luis David Mendoza Vera, luego de salir de la inconsciencia en la que estuvo sumido por setenta y dos horas, tiempo en el que según él estuvo en el cielo.

Viernes 06 Noviembre 2009 | 15:20

Teresa Vera recuerda que su hijo, Luis, tenía seis años de edad cuando la muerte lo embistió en forma de bicicleta.

Fue un 22 de octubre de 1999, Mendoza  Vera, como  todo niño que no mide el peligro había salido a la calle a jugar.
En esas circunstancias, un ciclista lo atropelló. En el momento, el menor, quien ahora ya tiene 16 años, no sintió nada.
Fue al día siguiente en que un lado de la cara se le hinchó, poco a poco fue perdiendo la visión y la oscuridad se apoderó de sus ojos.
Teresa recordó que ella con su esposo Jorge Luis Mendoza  trasladaron al pequeño hasta el hospital más cercano, allí los médicos le dieron la mala noticia, Luis David había sufrido una hemorragia interna y se estaba descerebrando, tenían que operarlo de emergencia con el riesgo de que la muerte le llegara más rápido.
Los padres del menor  aceptaron la intervención quirúrgica, pero ahora otro obstáculo se les atravesaba en el camino, no tenían dinero para solventar el costo de la cirugía valorada en cinco millones de sucre, en esa época.
Teresa y su esposo Jorge empezaron a pedir ayuda  a sus amigos, llamaron a los medios de comunicación para que el caso se hiciera público, las muestras de solidaridad fueron inmediatas.
Luego de reunir el dinero, el médico José Lara Morales realizó la operación, luego de la acción vino la espera,  si en setenta y dos horas Luis Mendoza reaccionaba  su recuperación era un milagro, caso contrario los progenitores tenían que esperar lo peor.
Fue un lapso duro para los padres del infante, las súplicas al Todopoderoso para que salvara al niño eran incesantes hasta que después del tiempo estimado Mendoza Vera abrió los ojos y pudo contar a su familia que había estado en el paraíso.
Teresa Vera asegura que su hijo, quien ahora es un gran deportista, tiene una misión en la tierra y por eso pudo vivir para contarlo.

 

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