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Nacionales

Laboratorios del país, listos para producir fármacos

Martes 03 Noviembre 2009 | 11:19

Representantes del gremio aseguran contar con maquinaria y materia prima óptimas para hacer fármacos.

Luego de la expedición del Decreto Ejecutivo 118, que libera las patentes de alrededor de 2.000 productos que  han sido fabricados por las transnacionales del ramo que operan en el país,  las fábricas de medicamentos nacionales empiezan a hacer cuentas y a evaluar su capacidad de producción.

De acuerdo con un estudio de la Asociación de Laboratorios y Farmacéuticas del Ecuador (ALFE) y que cuenta con datos hasta abril de 2009, “la industria local tiene la capacidad de producir la mayoría de medicamentos requeridos por la población, pero como el 80% de los fármacos son importados se utiliza apenas entre el 35% y 40% de su capacidad instalada en un solo turno de 8 horas”. De ahí que afirmen que con la nueva medida su producción aumentará y los laboratorios locales aprovecharán el resto de su capacidad.
  
Renato Carló, presidente de la ALFE, confirma que por el momento el potencial de los 24 laboratorios que agrupa la entidad apenas se aprovecha en un 40%, porque hasta ahora la balanza ha estado  inclinada a favor de las empresas extranjeras.  “Con esta decisión del Ejecutivo podremos aumentar de una a tres las jornadas laborales con el fin de triplicar la oferta y aprovechar ese 60% que ahora, por la falta de demanda, estaba parado”, indica. Así también esperan aumentar el empleo que en este momento dan de forma directa a más de 3.200 personas y a otras 15.000 de manera indirecta.

Por ahora esperan que el Ministerio de Salud Pública dé a conocer el listado de los   medicamentos que estarán sujetos a esta medida, pero Carló aclara que en el país  se podrían fabricar los que se usan para contrarrestar enfermedades como la diabetes y  la  hipertensión, no así aquellas que   implican un alto nivel de inversión. “En el caso de fármacos oncológicos y los que tratan el VIH, podrían importarse e igual se abarataría su costo”, dice Carló.

Por lo demás, los socios de ALFE dicen estar en condiciones técnicas y operativas para aumentar sus niveles productivos.

 Fausto Jaramillo, gerente general de Genéricos Nacionales, está convencido de poder afrontar la medida.  Él trabajó cerca de tres décadas con empresas transnacionales y hace cinco años montó sus propio negocio.  En su planta  elabora, hasta el momento, 36 medicamentos, pero asegura que podría llegar a elaborar alrededor de 100.  Igual ocurre con Kronos, que -según Carló, su representante- en la actualidad produce  200 medicamentos, pero podría llegar a hacer 340.

Jaramillo recalca que en el aspecto técnico su fábrica “no le pide favores” a ninguna de  los laboratorios internacionales en los que alguna vez laboró.   “Yo compro las maquinarias a los mismos proveedores que Pfizer, por ejemplo”, indica.

Por su parte, Andrés Ycaza, presidente del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI), también confía en que las licencias obligatorias “romperán el monopolio” que existía en la producción y permitirán que las farmacéuticas locales amplíen su trabajo.

En esta postura lo respalda el director nacional de Propiedad Industrial, José Manuel Martínez, quien hace hincapié en señalar que “toda medicina fabricada en el país tendrá la misma eficacia que la elaborada por industrias extranjeras”. De lo contrario, apunta, si no cumplen con los estándares, simplemente, no se les daría la licencia y “no podrían circular”.

Pero tal como Jaramillo, de Genéricos Nacionales, señala que a nivel local se trabaja con estándares foráneos, otro directivo de ALFE, Luis Monteverde, asegura que el caso se replica en la industria química ecuatoriana, cuyos laboratorios cuentan con tecnología europea, estadounidense y asiática.

Aun así, tanto los miembros de ALFE como el presidente de Genéricos Nacionales creen que igual es conveniente que una empresa -de preferencia externa- inspeccione las plantas locales para determinar  quiénes cuentan con buenas prácticas  y pueden recibir las licencias.

Ycaza, del IEPI, igual especifica  que el proceso seguirá normas legales y “solo quienes cumplan los requisitos efectuarán los genéricos”. Pero, recalca,  lo vital es dar a conocer “tanto a médicos como a los pacientes que una medicina genérica y más económica no es producto de la ineficacia, sino de la libre competencia y de entender que la salud es de importancia pública”.  

Fuente: Diario El Telégrafo