Actualizado hace: 4 horas 58 minutos
Ecuador
Un gol de André Lima términó con los sueños azules de Copa, en octavos.

Emelec se despidió de la Sudamericana, con un triunfo en casa que no le alcanzó para darle vuelta a la serie. Lima puso la primera y en el segundo tiempo reaccionó el local con goles de Carlos y José Quiñónez; faltó concentración.

Miércoles 30 Septiembre 2009 | 21:59

En las gradas el apoyo y el aliento al “Bombillo” se lo palpitó horas previas al pitazo inicial del central peruano Víctor Hugo Rivera.

A las 19h53 inició la lucha eléctrica por darle vuelta a un marcador en contra de 2 goles a 0, con los que llegó el Botafogo al Capwell. Renato y André Lima, ambos de cabeza, les dieron la victoria en el de ida a los cariocas. El primero, no llegó a Guayaquil para la revancha.

Durante los primeros minutos, el equipo visitante manejó bien los hilos del partido y no se escondió atrás a especular con la ventaja que tenía.

Apenas a los 5 minutos, en la primera llegada clara del partido llegó el tanto que apagó la “Caldera”. La jugada nació desde un saque de banda, la defensa azul se durmió y permitió un centro desde la derecha y que encontró la cabeza solitaria de André Lima, quien definió sin marca alguna ante el arco de Elizaga, quien tampoco reaccionó.

Emelec, grogui por el inesperado golpe, salió en busca del descuento. El partido se les puso cuesta arriba a los de Perrone, que ahora tenían que marcar 4 goles y no recibir otro, para eliminar a los alvinegros.

A los 13 minutos pudo llegar el empate. Un tiro libre desde la izquierda, que se fue abriendo, fue peinado por Peirone, pero el horizontal le dijo que no al argentino.

Tuvieron que pasar 17 minutos para que los eléctricos vuelvan a inquietar el arco defendido por  Jefferson. Joao Rojas con habilidad llegó hasta la última línea y sacó un centro para Raponi que intentó una chilena en el área, que se fue desviada por encima del arco brasileño.


Luego, un tiro de Quiroz y un rebote que conectó Quiñónez: muy poco. En la recta final del primer tiempo, los locales empezaron a perder la cabeza y a generar faltas innecesarias. Incluso Mina estuvo a punto de ser expulsado tras una infracción peligrosa; el juez le perdonó la vida.

Los jugadores ecuatorianos se fueron cabizbajos  al camerino, con un marcador en contra de 3 goles en el global.

Para la segunda etapa, Emelec salió con todo en busca de la hazaña. Perrone adelantó sus líneas y arrinconó al Fogão.

Las ganas del local pudieron más que el orden de la zaga brasileña y a los 52 minutos llegó el gol que avivó la esperanza. Emelec llegó por centro, la jugada fue de Carlos Quiñónez que ensayó una pared con Mendoza, quien la devolvió de taco para que el “Mellizo” defina bien a a un costado.

Esa fue la chispa. Y los 6 minutos se terminó de encender el estadio. A la salida de un córner, apareció la figura del otro Quiñónez, José Luis, quien se elevó y conectó un testarazo a que buscó un ángulo y que le rompió las manos al portero. Emelec ganaba 2 a 1, y ¿por qué no buscar 2 más?  

Con más corazón que fútbol, Emelec se fue con todo en busca del tercero, ingresó Agustín Delgado, pero al histórico de la Tri se lo notó con falta de fútbol. Mientras que, Botafogo apelaba al contragolpe.

Otro enemigo del “Bombillo” fue el reloj que corría inexorable. El “Tin” tuvo una en el área, pero su remate fue muy débil.  A los 88, Mendoza se internó en el área con velocidad,  pero le entregó una “masita” al portero Jefferson.

Tres minutos más dio el juez Rivera, y con la desesperación de Emelec se terminó el encuentro.

Muy tarde llegó la reacción ecuatoriana y Emelec se despidió de la Copa.

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