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fecha cívica

la masacre del 2 de agosto

Domingo 02 Agosto 2009 | 17:32

Hoy los ecuatorianos conmemoran el 2 de agosto de 1810, una fecha en la que grandes próceres y más de 300 quiteños perdieron la vida.

Quienes ganaban un año antes (10 de agosto de 1809) una gran batalla, el 2 de agosto perdían sus vidas.

Los detalles Ruiz de Castilla, quien estaba recién instalado en el poder, traicionó su palabra y desató una feroz persecución en contra de quienes habían participado en la revolución del 10 de agosto de 1809, capturando a un gran número de ellos y encerrándolos en los calabozos del cuartel Real. Cansados de estos abusos, formaron nuevos comités para defensa de los vecinos y prepararon un plan para liberar a los prisioneros.

Llegado el 2 de agosto, poco antes de las dos de la tarde, seis hombres armados con cuchillos vencieron la guardia del cuartel real y entraron a los corredores y al patio de la planta baja, dirigiéndose denodadamente a cumplir su principal objetivo: liberar a los próceres.

Tomados por sorpresa, los soldados españoles no ofrecieron resistencia; pero después reaccionaron y dispararon un cañón, barriendo con casi todos los atacantes. Seguidamente bajaron a los calabozos donde permanecían encerrados los patriotas e iniciaron la matanza.

Sin piedad fueron masacrados Salinas fue degollado en su cama, más allá cayeron Ascázubi y Aguilera; Quiroga murió altivo desafiando con la mirada a un soldado que, haciendo caso omiso de las súplicas de las dos hijas del patriota que habían logrado escabullirse entre la confusión, le descargó furiosamente un golpe de sable sobre la cabeza.

Nombres escritos con sangre Ahí, en los oscuros calabozos, entre carreras, disparos, olor a pólvora y sangre, gritos de horror y frases de valor, fueron despedazados el patriota Juan Pablo Arenas, el teniente coronel Juan Salinas, el teniente coronel Antonio Peña; el capitán José Vinueza, el joven teniente Juan Larrea, y otros cuyos nombres escribieron con su sangre la historia de la asonada quiteña.

Registra la historia que muy pocos lograron salvar su vida en uno de los hechos tristes de los inicios del Ecuador independiente.