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Actualizado hace: 4 minutos
José Arteaga Parrales
Tránsito Amaguaña
Jueves 28 Mayo 2009 | 22:01

El domingo 10 de mayo de 2009 debe ser un día de eterna recordación para quienes hemos dedicado nuestra existencia luchando por las reivindicaciones sociales de todos, porque ese día dejó de existir la dirigente histórica Tránsito Amaguaña, quien junto con Dolores Cacuango se pusieron la camiseta de la lucha social.

Mujeres valientes, socialistas auténticas a quienes no amedrentó ni la cárcel, ni los atropellos de las que fueron víctimas y siempre leales a su doctrina política sabían de qué lado estaba la razón. Tránsito Amaguaña levantaba el brazo izquierdo con el puño cerrado lista a tomar el fusil con el brazo derecho. Desgraciadamente hay quienes hacen gárgaras con la palabra revolución, desde mullidos sillones y escritorios elegantes levantando el brazo izquierdo y gritando ¡Revolución! Para hacer tongo de amenazar a los regímenes de turno, mientras la mano derecha la tienen permanentemente introducida en el presupuesto del Estado. Noventa y dos de los cien años de su existencia fueron dedicados a un honesto comportamiento por la lucha social. Y muere en la sencilla vivienda de la comunidad La Chimba, de la parroquia Olmedo, del cantón Cayambe, de la provincia de Pichincha, donde muchas veces la visité y donde vivía con su nuera Guillermina Cerón. El nutrido acompañamiento a su sepelio, al que asistió el Presidente de la República, Ec. Rafael Correa Delgado, fue el merecido homenaje a su inclaudicable posición de luchar porque de las riquezas del país, que son de todos, todos seamos beneficiarios, dentro de una sociedad donde todos desempeñemos una función acorde a nuestras capacidades, para recibir una remuneración de acuerdo al rendimiento que, en beneficio de la colectividad produzca ese trabajo, dándole a cada cual un anzuelo para que pesque y no el pescado para que se lo sirva sin que le haya costado trabajo pescarlo, salvo que sean niños, ancianos o minusválidos para los que el Estado debe tener especial atención. Dentro de su lucha, Tránsito Amaguaña deja como legado al pueblo indígena la Federación Ecuatoriana de Indios, que fundó en 1944 junto con Nela Martínez, Jesús Gualavisí y Dolores Cacuango, con quienes organizó los primeros sindicatos agrícolas del país. A su lucha y a la de quienes la apoyaron se debe el Primer Código de Trabajo y la Ley de Comunas. En pago a su lucha fue perseguida, vejada, atropellada, encarcelada en mazmorras, como el panóptico que García Moreno construyó, siendo el 2003 galardonada por el entonces Presidente de la República, Ing. Crnel. Lucio Gutiérrez, quien le otorgó el Premio Nacional Eugenio Espejo. Tránsito Amaguaña fue una mujer culta. Se preocupó por prepararse y conocer las leyes, para luchar a favor de los débiles. Hablaba español, quichua, inglés y ruso. Viajó invitada a los países socialistas donde era recibida con rango de diplomática. En el cementerio de Olmedo fueron inhumados sus restos junto a los de su único hijo, Mesías, hasta donde la acompañaron quienes saben de sus desvelos y aquellos por quienes dedicó su vida para que tengamos un futuro mejor. Descanse en paz y ¡Hasta la victoria siempre!
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