Actualizado hace: 4 horas 20 minutos
Jorge Bello M
Argumentos

Dar consistencia y coherencia al discurso, tener una tesis, sostener y demostrar su factibilidad. Es así cómo los líderes de opinión deben procurar argumentar más que gritar, sostener más que ofender, calificar más que descalificar, convencer más que escandalizar; estudiar y analizar antes de reaccionar. Eso daría fuerza a las posturas y no evidenciarían pobreza argumental.

Viernes 22 Mayo 2009 | 20:39

Vino a mi mente esta reflexión porque ahora mismo se debate intensamente en este medio, y otros sectores del país, la posible afectación a varias capitales provinciales por la regionalización de planificación administrativa que exige el presidente a Senplades hace meses, y que ahora parecen apurar en su idea de administrar más eficientemente el país de acuerdo al plan de desarrollo. Hay sectores a favor y en contra, de ambos lados las argumentaciones no terminan de ser consistentes o coherentes. Veamos: Senplades, como ejecutor de esta medida por parte del gobierno, no ha socializado, explicado o difundido el por qué y para qué de todo este traslado y aparataje, lo que demuestra que la centralización de la planificación va en sentido contrario de las tesis de participación que enarbola el “revolucionario” discurso gubernamental. Ellos pueden estar convencidos que es lo mejor y es posible que hasta tengan la razón, pero la mayoría de la población ni por enterada. He leído y escuchado sobre los sonados fracasos de la planificación impuesta desde los laboratorios burocráticos y de esa petulancia tecnócrata que caracteriza a ciertos “planificadores de escritorio”. Ante ello, la reacción de incredulidad no se hace esperar, también como producto de la desinformación y arrogancia de la medida que no ha tenido el más mínimo recato e interés en estudiar las repercusiones que se han suscitado y suscitarán desde todos los centros o poderes locales que se afectan con esta medida. No solo es Portoviejo. La arrogancia del poder, en su afán de lograr rupturas con lo que llaman viejo modelo o viejo país, puede ocasionar destrozos. Cuidado. De otro lado, inconsistente e incoherentemente desde las, lastimosamente, deformadas centralidades locales se reflejan los temores por perder ese supuesto poder decisorio que les ha dado su condición, desnudando un profundo concepto centralista que parece ser bueno cuando lo ejercemos nosotros y malo cuando lo hacen otros. El centralismo es malo para todos. Se dice desde Portoviejo, por ejemplo, que perdemos nuestra potencialidad de capital provincial por el traslado a Montecristi de un reducido número de burócratas y hemos sostenido de descentralizar las funciones del Estado. Incoherencia. Decimos que creemos en una futura ciudad metropolitana entre Portoviejo, Montecristi y Manta y no nos proyectamos a ella para nada. Portoviejo 2020 debe aportar sus experiencias y conclusiones a esta discusión y demostrar su factibilidad.
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