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José León Ibarra
Los desafíos del Presidente

Los desajustes estructurales, producto del subdesarrollo y la dependencia que generan la pobreza y su corolario, han llevado no sólo al Ecuador sino al resto del planeta al controversial e histórico momento como el actual.

Jueves 21 Mayo 2009 | 22:10

Esta situación debe determinar en qué medida debe avanzarse en lo que los estudiosos de la ciencia política llaman la “revolución democrático-burguesa”. Aquella que permitió el salto al crecimiento económico y al desarrollo a ciertos países y a otros en los que también se operaron cruentas revoluciones sociales, como lo ha registrado la historia. De esta manera se llevó a efecto hace más de cien años la reforma agraria en Inglaterra y posteriormente la primera revolución industrial con el vapor. En términos de racionalidad económica, en los que se basa la búsqueda del pleno empleo, el crecimiento es producción y el desarrollo es más el reparto de la riqueza. El crecimiento de los tigres del Asia se basó en las facilidades para la reinversión y en la seguridad política de los estados. Aquello no encaja en el paternalismo y el providencialismo asistencialista, sólo en las postguerras se aplicó en Europa perentoriamente. Hace poco el Presidente Obama expresaba que la caja fiscal del gobierno federal no disponía de fondos para construir viviendas que siempre son destruidas por las catástrofes naturales, pero en cambio el subsidio siempre está presente en la producción primaria, especialmente cerealera y de leguminosas. El asistencialismo (los bonos) en nuestros países es populista y genera en el subconsciente colectivo el facilismo y la pereza mental. La producción, en cambio, requiere mucha imaginación, temeridad. Y riesgo, pero ese es el camino para el crecimiento. ¿Quién no estaría de acuerdo con una revolución educativa que nos saque del tremendo atraso tecnológico? Pero parece que esto actualmente no la entienden ni el ministro de Educación ni el sindicato de maestros en pugna. Es histórica la obra pública en infraestructura básica emprendida por el gobierno de Correa, pero inmediatamente debió avanzarse hacia el pleno empleo en el sector primario. Por lo demás, lo de la “revolución ciudadana” dejémoslo en un abstracto y filosófico marco conceptual. "Lo de la revolución ciudadana dejémoslo en un abstracto marco conceptual "
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