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Alberto Miranda Vélez
Las casas montubias obligadas a ser demolidas

La tradicional y centenaria arquitectura de las casas de los campos manabitas está siendo seriamente amenazada por los efectos colaterales del progreso, los paisajes típicos de nuestras campiñas están desapareciendo; se está afectando para siempre nuestro patrimonio cultural, empeorados recientemente por el programa habitacional del MIDUVI.

Martes 12 Mayo 2009 | 20:35

Dramático, considerando que nuestras casas montubias son uno de los principales emblemas de la identidad manabita. Parte de la riqueza cultural del Ecuador. No estoy en contra de la construcción de las casas del Ministerio; es más, considero que éstas constituyen una de las mejores obras sociales de la historia patria. El problema se presenta por la aplicación de una inapropiada política que exige a quien recibe una nueva vivienda a demoler la anterior; sin considerar que éstas sean tradicionales, causando un daño irreparable al patrimonio arquitectónico manabita. Sin duda, esta política tiene que estar plenamente justificada en gran parte del país, pero no en ciertas áreas rurales de la provincia de Manabí, por que se estaría demoliendo casas de hasta 100 años de construcción; acabando, además, con una forma de vida que a través de los siglos han sabido llevar y conservar nuestros abuelos. Casas muy ventiladas, donde nunca falta la hamaca en media sala para disfrutar del fresco cadi. Señoriales, pues están hechas para albergar a numerosas familias; siempre adornadas con plantas; por ello y por sus materiales de construcción armoni zan perfectamente con la naturaleza. La mayoría son de tres cuerpos, para lograr salvar algo de los incendios que puedan ocurrir en la cocina; donde el horno de leña ha sido cómplice de que tengamos la mejor gastronomía del país. Recientemente en Rio Caña, de Santa Ana, el Ministerio Coordinador de Patrimonio Cultural invirtió en la restauración de una antigua casa de campo. Qué contradictorio: mientras este Ministerio hace esfuerzos por preservar nuestra arquitectura local, otro, por ignorancia, la destruye. Sugerimos al Ministerio de Vivienda que permita al beneficiario la opción de decidir la demolición de su vivienda tradicional, y que sean los funcionarios del MIDUVI, los que motiven a los campesinos a valorar sus construcciones vernáculas El progreso debe considerar no sólo la afectación natural sino cultural. Nuestra heredad no debe desaparecer nunca. Avancemos sin sacrificar a nuestra cultura montubia, más bien conservémosla en lo medida de lo posible; reforcémosla, siempre y cuando no repercuta en el bienestar y en las aspiraciones de superación de las familias.
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