Actualizado hace: 1 hora 35 minutos
Erwin Valdiviezo S.
¡Como muertos!

O aletargados y sin reacción. Así estamos en Portoviejo, ciudad que de poco va perdiendo peso y respetabilidad, porque su gente y representantes o no caen en cuenta o poco les importa lo que pase con su imagen presente o con su futuro institucional.

Martes 12 Mayo 2009 | 20:35

Cómo no creer que estamos como “hipnotizados” si con un poquito más de descuido la Senplades, aparte de todas las entidades que ya traslado, se lleva a Montecristi hasta al Municipio de Portoviejo o la Prefectura. Y nadie dijo nada ni cayó en cuenta que con ello la ciudad se debilita tremendamente, porque esta urbe depende para su actividad comercial y económica de la administración pública y burocrática, que al irse deja sin posibilidad de circulante a buena parte de sus habitantes. La secretaría de planificación tendrá sus “justificaciones” como la regionalización de los servicios o la “concentración” de los entes para agilitar planificación o recursos, pero al no haber sido socializado el “despojo” a Portoviejo de una buena parte de sus oficinas publicas, lo que va logrando es que quede la sensación de que algo hay contra la capital, o que llana y sencillamente el “experimento” de la Senplades pasa porque los portovejenses estamos “dormidos” o porque quienes son parte de esa entidad en Manabi son obsecuentes con los “designios” de los jefes de las alturas. Montecristi ( o cualquier cantón) tienen todo el derecho a progresar, pero cuidado que por tener a buena parte de la administración pública, se pierda toda la posibilidad de desarrollarse en base a la potencialidad natural e individual, que como en el caso de Montecristi pasa por el turismo o las artesanías que no deben mezclarse con la burocracia que siempre estará en la mira de la reacción popular. Y eso (salvo mejor opinión) no va con la característica tranquilidad de la cuna del General Alfaro. Deben por estas horas haber ya pronunciamientos de los representantes capitalinos para conocer el verdadero alcance del cambio de las instituciones publicas a Montecristi; y también la Senplades debe dejar en claro cuáles son los reales objetivos, pues hasta ahora, salvo una “justificación” con “lenguaje técnico”, por parte de la Subsecretaria regional, no hay una respuesta convincente de qué es lo que se pretende; y con ello la animosidad del portovejense común en cualquier momento puede “dispararse”. Y ello tampoco sería prudente, de allí que las explicaciones deben ser urgentes. Los tiempos de crisis aumentan y la desesperación también; y como esos dos escenarios son peligrosos, para el caso de Portoviejo un debilitamiento de su actividad natural no puede ser permitido. Por ello es que, para no pensar que estamos como dormidos o muertos en nuestra conciencia, debemos reaccionar ya, so pena que de seguir así, en cualquier momento amanezcamos viviendo o trasladados a Montecristi o cualquier otro lugar; y todo por “obra y gracia” de los “genios y mandamases” de la Senplades.
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