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Hugo M. Briones Fernández
La crisis

Es evidente que los grandes cambios y transformaciones que signan los tiempos han generado una profunda crisis en todo el planeta y, especialmente, en el esplendor del imperio capitalista.

Jueves 07 Mayo 2009 | 21:11

¿Sabía Usted que la principal amenaza constituye la fuerza productiva de los países asiáticos? Países que fueron devastados por la bota yanqui pero que lograron levantarse de las cenizas y superarse culturalmente hasta competir, hoy por hoy, con el coloso sistema que como en toda civilización llegó a su esplendor. La crisis en los Estados Unidos de Norte América no es otra cosa que el espacio perdido en los mercados mundiales del comercio, pues para ligeramente citar ejemplos y poder entender su magnitud, sólo el adelanto científico y su incursión en la electrónica y cibernética le ha permitido a los países asiáticos invadir los mercados del mundo de productos que han servido para un mejor vivir en todas las áreas del quehacer humano. Así, por ejemplo, en comodidad y precio un vehículo o una computadora china, japonés, taiwanés, etc., etc., compite con sus similares de Estados Unidos en todos los mercados del mundo. La ropa y los juguetes son otros productos que de igual manera compiten; es decir, se ha llegado a entender que en el escenario de los mercados mundiales se está perdiendo la grandeza de un sistema que se encuentra gravemente amenazado. ¿Sabía Usted que la desesperada y errada carrera armamentista de Jorge W. Bush, es la consecuencia lógica de la actividad imperialista de personas como la familia Bush, cuya actividad ocupacional está orientada a la extracción, procesamiento y comercialización del Petróleo y sus derivados? Desastroso, por decir lo menos, ha resultado la administración presidencial saliente y hagamos votos porque el todopoderoso ilumine al actual Señor Presidente de Estados Unidos, para que sus errores sean superados por sus asertos, porque estas guerras fratricidas injustificadas, que han cortado tantas vidas sacrificadas, de parte y parte, no sea el antídoto para superar la crisis, especialmente en países pobres como el nuestro en donde se siente la miseria humana crecer. Que la maquillada economía de los Estados Unidos, consecuencia lógica de sus excesos o desaciertos, no deba pasar factura a los pueblos de América del Sur, que la pujanza y laboriosidad del pueblo norteamericano sea la solución a sus problemas. ¡Ecuatorianos! Debemos contagiarnos de esa misma actitud laboriosa y demandar, de nosotros mismos, un elemental principio de solidaridad muy venido a menos en estos días. Es que el problema es serio, tan serio que las instituciones del sistema financiero están programando no sólo sus inversiones sino reducir el margen de riesgos en sus créditos. Esta crisis es tan letal que pienso que afecten las estructuras sociales, no sólo del Ecuador sino de varios países de América y el Mundo; de ahí, señor economista Rafael Correa Delgado, en su condición de Presidente del Ecuador debe socializar o difundir a sus gobernados un plan de emergencia a esta crisis, la misma que es más importante atender que el eventual momento electoral que aún se vive.
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