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Un presidente que buscará el liderazgo internacional

El presidente de la República, Rafael Correa, que hasta el 2005 era un completo desconocido en la arena política del país, continuará como inquilino de Carondelet, según resultados preliminares de los comicios de ayer.

Lunes 27 Abril 2009 | 22:29

Nacido en Guayaquil en 1963, Rafael Correa saltó a la política directamente con su candidatura presidencial en el 2006, en unas elecciones que ganó y que convirtió en el primer paso de su proyecto de "revolución ciudadana". Este economista con postgrados en Estados Unidos y Bélgica legitimó desde entonces sus decisiones en las urnas. El presidente más popular de Ecuador sufrió un ligero desgaste tras dos años en el poder, pero ayer logró mantener el nivel de credibilidad. Implacable con sus adversarios, Correa no ha dudado en echar mano de cuanta intervención pública ha podido para atacar lo que él llama "partidocracia", en alusión a los partidos políticos tradicionales que, cree, son los responsables de gran parte de los males del país. Durante 106 días, en el gobierno de Alfredo Palacio, fue ministro de Economía. Temperamento fuerte e implacable Pese al temperamento fuerte, que le critica la oposición, Correa se mantiene como el presidente más popular que ha tenido Ecuador en treinta años, sus seguidores lo reconocen como tenaz, fiel a sus principios, y la ciudadanía lo respaldó al aprobar su proyecto de una nueva Carta Magna. Decisiones polémicas en su gestión han sido, entre muchas otras, la expulsión del país de funcionarios estadounidenses y de la constructora brasileña Odebrecht, estrechar relaciones con Irán o incautarse de propiedades de banqueros morosos de la crisis bancaria de hace nueve años. Sin embargo, su gran enemigo para los próximos meses -y quizás años- será la economía, y de eso se valdrán sus debilitados opositores frente al crecimiento del desempleo y la inflación y el decrecimiento de los ingresos estatales por el precio del crudo y la caída del envío de remesas. Su otra meta para los próximos años será alcanzar un liderazgo internacional mayor como un dirigente fuerte y decidido en la región rumbo a una moneda y una fuerza militar comunes. Un tema pendiente en su agenda es la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia, ocurrida hace un año, y los mecanismos para mantener la dolarización, esquema en que él no cree pero en que la mayoría de ecuatorianos confía. LENIN MORENO, un vicrepresidente ratificado El vicepresdente en ejercicio y virtualmente reelegido ayer, Lenín Voltaire Moreno Garcés, nació el 19 de marzo de 1953 en la población de Nuevo Rocafuerte, provincia de Orellana. Es licenciado en Administración Pública en la Universidad Central. En el sector público ocupó la Dirección Administrativa del Ministerio de Gobierno en 1996, durante la administración de Abdalá Bucaram. Ahí coincidió con Gustavo Larrea, quien era Subsecretario de esa Cartera de Estado. Es amigo personal de Larrea, quien dirigió los ministerios de Gobierno y de Seguridad en el actual Régimen. En el 2006, después de que Correa no llegara a un acuerdo electoral con la Conaie, Larrea sugirió el nombre de Moreno para la vicepresidencia. La propuesta fue aceptada por Correa. Su nombre fue ratificado para el actual proceso electoral. Las secuelas de un asalto marcaron la vida de Moreno. Durante un robo fue herido en su espalda y quedó inmovilizado en la parte inferior de su cuerpo. A su cargo están instituciones como la Secretaría Nacional Técnica de Desarrollo de Recursos Humanos y Remuneraciones del Sector Público (Senres), la Dirección Nacional de Registro Civil y Correos del Ecuador. ¿Qué estrategias usaron los ganadores? Jorge Bello Moreira Periodista ¿Qué estrategias usaron los ganadores? Correa apostó a su gestión y carisma, lo tomó despacio y con calma dado que nunca vio amenazada su victoria, aunque , la verdad sea dicha, su triunfo puede ser discutido en cuanto a las cifras anteriores y las actuales, sus adversarios y los recursos que dispuso para ello. Correa siguió utilizando la confrontación contra sus imaginarios opositores que van desde la prensa hasta la iglesia, pasando por sectores económicos y sociales que disienten con su estilo y acción. Correa usó la propaganda gubernamental intensa, penetrante e ideológicamente concebida para alienar. Gobierno y campaña, imposible disgregar. La línea gráfica, el eslogan, la música y los mensajes constituyen una sola pieza desde hace tres años hasta ahora, lo que marca una ventaja adicional a la de la chequera del gobierno que usa bonos y obras como parte de la propaganda para triunfar . Los temas que pudieron constituir errores crasos y alimentar el discurso de la oposición como: seguro, universidades o las casas malhechas, no fueron explotadas ni dimensionadas por la insipiente resistencia que dicho sea de paso no llega a ser oposición política, menos alternativa valida. La campaña por la prefectura fue más simple aún, sin que el candidato ganador, Mariano Zambrano, tenga el carisma, el discurso ni el aparente afán reivindicador social del Presidente de la República. Allí no hubo pelea por la ausencia de campaña y contendores.
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