Actualizado hace: 45 minutos
Marco Terán Mesías
Nuevamente los políticos

Con motivo de las elecciones que se realizan, hoy, 26 de abril del 2009, vemos tantas candidaturas para desempeñar las funciones de presidente y vicepresidente de la República, asambleístas nacionales y provinciales, prefectos, alcaldes y concejales, preocupa a la ciudadanía que no haya para todos estos candidatos un especialista que determine la condición de la salud mental, porque pudiera ocurrir que de entre tantos haya un caso, o algunos, de ser el prototipo del paranoico puro que se lo distingue por su carácter, actitudes, expresiones y comportamiento lo que invalidaría de antemano cualquier idoneidad para ese desempeño público, aunque se carezca de una base legal, procedimiento y autoridad para calificarlo en ese sentido.

Domingo 26 Abril 2009 | 21:54

Mejor dicho, descalificarlo. El paranoico puro se caracteriza por su ánimo arrebatado que lo hace perder la moderación y la calma; es un agresivo verbal e incluso llega a lo físico. Se muestra desconfiado como fruto de su propia inseguridad. Es un celoso patológico como derivación del recelo que experimenta por la excelencia o bondad de los demás. Tiene ideas fijas y obsesivas y da por hecho seguro lo que imagina. Es hipersensible, ríe, llora, ama y odia, una de sus características es el afán histriónico, que le conduce a considerar ser el centro del universo o el paladín de un pueblo; en sus intervenciones apela al autoelogio y por este camino es posible que llegue a la megalomanía, esto es ideas de grandeza en el sentido de enormidad antes que de dignidad. Finalmente y para no alargarnos, para el paranoico puro no cuenta los sentimientos del prójimo. Si nuestros respetados lectores perciben estas condiciones en alguno de los candidatos, ya puede decidir por quien dar el voto. Al paranoico puro no se le debe confundir con el loco porque éste último es el que se encuentra privado de la razón.
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