Actualizado hace: 2 horas 39 minutos
Rubén Darío Buitrón
La esencia del oficio

En cinco años todavía existirán periódicos impresos. Dentro de una década, si se hacen bien las cosas, probablemente sí. En 15 años, no estoy seguro de que sigan existiendo como ahora los conocemos.

Sábado 25 Abril 2009 | 21:07

Lo único seguro es que los diarios sobrevivirán en la medida en que los periodistas luchemos para que existan”. La reflexión la hace el periodista español José Luis Cebrián, ex director de El País de Madrid, un monstruo mediático que no ha podido escapar de la doble crisis que viven los más importantes diarios en el mundo: por un lado los amenazan los graves problemas económicos y, por otro, la paulatina pero consistente pérdida de lectores. El maremoto financiero arrasa con centenares de empresas periodísticas. En América Latina, Estados Unidos y Europa, decenas de medios intentan sobrevivir optando por reducir el número de páginas, bajar el número de empleados, cambiar su frecuencia diaria a semanal, quincenal o mensual, repensar sus estrategias de mercadeo y aspirar a que la crisis no dure demasiado. “El enorme crecimiento de los diarios en el siglo pasado se debió a la capacidad de comunicar –dice el investigador mediático Víctor Contreras-. Hasta hace poco tiempo no había mejor manera para enterarse de la vida. Los periódicos eran la biblia de la democracia, pero sus lectores y sus agendas han venido envejeciendo: ahora los jóvenes disfrutan su tiempo entre pantallas y teclados y los diarios van dejando de ser los espacios exclusivos para el debate social y los únicos proveedores informativos”. Los graves conflictos financieros, por tanto, son solo una parte del problema: la otra –más grave- parece ser su incapacidad de reinvención. Internet está transformando la manera en que las personas se informan, se comunican, se enteran de los hechos, conocen lo que está de moda, acceden a ofertas de productos, hacen amigos, deliberan sobre los temas más diversos, hacen sus propias agendas noticiosas. ¿Cuáles son las consecuencias de esta revolución digital para los diarios tradicionales? El mundo asiste al despertar de un ciudadano crítico y muy enterado, que no pide más información (porque ya la tiene) sino mejor información: rigurosa, precisa y apegada a los hechos y, sobre todo, analítica e investigativa, una prensa cuyo rol social sea dar luces para que los ciudadanos tomen decisiones. En un reciente taller de periodismo, una preocupada reportera preguntaba cuáles son los derroteros del oficio. Otra consultó qué deberíamos hacer para salvarnos. Muchos viven esa angustia y no encuentran respuesta, pero no queda otro camino que ser consecuentes con la esencia del oficio y ponernos en los zapatos de la gente común: como decía el dramaturgo Arthur Miller, “un diario es una sociedad hablándose a sí misma”.
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