Martes 30 Junio 2015 | ACTUALIZADO HACE: 20 minutos
CONMEMORACIÓN

Día del radiodifusor

Martes 03 Octubre 2006 | 19:55

“Recordar es vivir y hay que vivir el Día de la Radiodifusión con alegría y euforia”, manifiesta Enrique Morlás, más conocido como Kiko, mientras evoca el oficio al que ha dedicado más de cincuenta años.

Hoy los radiodifusores celebran su tradicional fecha. Aunque no hay ninguna actividad prevista por este gremio, la ocasión es propicia para que estos profesionales recuerden la inmensa responsabilidad que tienen al manejar un medio de comunicación de la importancia y eficacia de la radio, responsabilidad que los obliga a una constante reflexión y autocrítica para el ejercicio del oficio cada día. “La radio me lo ha dado todo, es mi vida. Ahora hay una competencia desleal”, dice Morlás de radio Costa Azul. Fue en esta emisora donde realizó sus primeras experiencias. Según él la radiodifusión debe, por su propia iniciativa y sus propios medios, cumplir una función educativa, sin perder su característica de industria creativa e informativa, contribuyendo a la moralización de las costumbres y a la difusión de informaciones científicas y culturales. Misión El radiodifusor ha de preocuparse de realizar su misión de orientación de la conciencia pública y de difusión de entretenimiento y cultura sin dejarse influir por lo que el público pide, sino tratando de educar a éste para que aprecie y pida lo mejor. El radiodifusor es un conductor de masas, un hombre altamente informado que trata de orientar a la opinión pública. A criterio de Morlás, la radio no ha muerto. Se escucha sobre todo en los sectores rurales. Destaca que éste es un medio directo y rápido, que tiene sus méritos propios, igual que los puede tener la radio o la televisión. “Este oficio me ha enseñado que las noticias deben ser precisas y de origen confirmado. Informar con prontitud es importante; pero más lo es informar bien”, explica Luis Bravo, un joven radiodifusor.

+ NOTICIAS

Preparémonos para recibir a Francisco

PARA TI, JOVEN. | 03:00 Francisco, amigo, el Ecuador está contigo. Francisco, no dejes de venir a pesar de que en nuestro país no estamos haciendo lo que deberíamos hacer para recibirte con fe. ¿Por qué digo esto? Miramos la tele, los periódicos, escuchamos la radio y con qué nos encontramos, de nuevo la eterna pelea de unos políticos con otros. Del gobierno nacional contra ciertos gobiernos locales. ¿Hasta cuándo ecuatorianos somos incapaces de llegar a acuerdos mínimos de respeto, justicia y unidad? Pensemos en el país y no en nuestros intereses particulares. Seamos sinceros en nuestras verdaderas intenciones y comencemos a caminar hacia un horizonte común. Todos vivimos en este mismo sector del mundo, que ha sido privilegiado con muchas riquezas naturales, cuidémoslas y ayudémonos. Francisco, así somos. No cambies tu ruta, no te dejes manipular y ayúdanos a escuchar tu palabra y llegue al corazón, que produzca el efecto que debe producir, que sacuda nuestro interior y nos hagas reaccionar, para despertar y ser actores y no reactores de una vida espiritual que debe producir fraternidad, justicia y paz. Bienvenido, papa Francisco. Y tú nos has pedido que recemos por ti, lo haremos, pero por favor, no dejes de rezar por nosotros. Oremos: Oh Dios Padre, Dios de la misericordia, mi Padre y Señor. Te doy gracias por tantos beneficios que nos das cada día. No dudo en reconocer que jamás te cansas de perdonar. Este amor incondicional es fuente de inagotable libertad y esperanza. Hoy que nuestro país se prepara para recibir a tu enviado, el papa Francisco, te pido por mí, por mi pueblo, por mi país, para que respondamos con alegría a este amor que nos das. Danos el coraje para derribar las barreras entre nosotros. Danos el coraje de colaborar contigo en recuperar la alegría del Evangelio, para ofrecer tu misericordia a todos los hombres y mujeres. Que seamos capaces de tender puentes de unidad, justicia y esperanza, que podamos presentar un Cristo vivo, que su mensaje sea fuente de gozo para todos. Amén.