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Trágico accidente deja 47 muertos en vía a Papallacta

Lunes 25 Septiembre 2006 | 19:59

El velatorio de 40 de las víctimas de un accidente de autobús que tiene lugar hoy en un barrio de la población ecuatoriana de Sangolquí, resume la tragedia y el dolor de cuatro familias y todo un pueblo, que horas antes celebraba el regreso de uno de sus miembros, emigrante en España.

De los 47 muertos en el accidente ocurrido ayer en la carretera que une Quito con la localidad turística de Papallacta, 40 eran vecinos de Sangolquí (cerca de Quito) muchos de ellos familiares de Patricio Gutiérrez, de 37 años, que tras casi cuatro años de trabajo en España regresó la semana pasada a su pueblo. Rosa Gutiérrez, tía de Patricio, explicó a Efe que su sobrino 'llegó el pasado jueves, a las 4 de la tarde, de España, y era la primera vez que volvía en tres años y nueve meses' a Ecuador. 'Toda la familia fue a recibirle al aeropuerto de Quito, luego tuvimos una cena y, después, él se quedó en su casa en Sangolquí', indicó Rosa, visiblemente afectada por la muerte de su sobrino y otros familiares y amigos, aunque mantenía la calma y la entereza. En España, según ella, Patricio 'trabajaba en una empresa construyendo toldos y carpas, en Valencia, y decía que tenía un buen jefe'. El 'domingo de madrugada salieron para Papallacta (60 kilómetros al norte de Quito), que era una cosa que tenían preparada mucho antes de que él volviese, para celebrar su regreso', agregó Rosa. Patricio, según su tía, 'había pagado el viaje del autobús para irse a celebrar con la familia. Iban la mamá y cuatro hermanos. La mamá, tres hermanos y un cuñado murieron y el otro hermano está hospitalizado en el Baca Ortiz de Quito'. Desde el depósito de cadáveres de la capital ecuatoriana, adonde fueron enviados los 47 cuerpos tras el accidente, esta madrugada se inició el traslado de los féretros a sus lugares de origen, 40 de ellos para ser velados en Fajardo, un barrio de Sangolquí, en varios domicilios y en la funeraria local. En la Iglesia de la Inmaculada de Fajardo, está previsto que se reúnan los restos de esas 40 víctimas para un funeral colectivo, que debe celebrarse a las siete de la noche (00.00 GMT del martes). La mayoría de los muertos pertenecían a cuatro familias del barrio: Los Gutiérrez y sus amigos los Llumiquinga, los Caiza y los Suntaxi, por lo que prácticamente toda la población está de duelo. De las restantes siete víctimas mortales del accidente, dos han sido trasladadas a la iglesia de San Isidro del Inca, en el norte de Quito, y los otros cinco a Amaguaña, una población del valle de Los Chillos, próxima a Sangolquí. Mientras el dolor por esta tragedia ha conmovido al Valle de los Chillos, a Quito y todo Ecuador, la Policía sigue las investigaciones para determinar las causas exactas del accidente, uno de los mayores de este tipo registrados en la historia del país, que aún no se han confirmado oficialmente. Patricio Quimzo, del Centro de Información de la Policía en Quito, achacó, en principio, el accidente al exceso de velocidad del vehículo ocurrido cuando regresaban desde Papallacta, localidad conocida por sus balnearios de aguas termales. Además, ayer por la tarde, a la hora del accidente, en la zona del valle de Los Chillos, donde está situada Sangolquí, y de Papallacta, se registraron fuertes aguaceros, que, según la Policía, también pudieron influir en el accidente. Por otro lado, personas que se encontraban en la zona y que acudieron al lugar nada más producirse el accidente han declarado que de los restos del autobús emanaba 'un fuerte olor a licor', mientras que un portavoz de la Cruz Roja no excluyó que pudiera haber habido un fallo mecánico en el vehículo. Fuentes de la Cruz Roja indicaron hoy a Efe que continúan bajo observación los únicos sobrevivientes del accidente, cinco niños, que están ingresados en el hospital Baca Ortiz.