Actualizado hace: 5 horas 17 minutos
Hispanos dan el último adiós a ecuatoriano

Varios centenares de hispanos se reunieron hoy en el distrito neoyorquino de Queens para dar el último adiós al ecuatoriano José Osvaldo Sucuzhañay, quien murió el pasado viernes víctima de un crimen racial en Nueva York. Allegados de la familia y miembros de la comunidad latina esperaron durante varias horas junto al coche fúnebre en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, situada en la zona de Corona, en el barrio de Queens, a que llegara la madre del fallecido, Julia Quintuña, para comenzar el funeral.

Miércoles 17 Diciembre 2008 | 18:50

Primero llegó Diego Sucuzhañay, hermano de la víctima y portavoz de la familia, y se quedó en la puerta de la iglesia junto al párroco y varias autoridades hasta que llegó su madre, visiblemente afectada y quien tuvo que ser acompañada por varios de sus hijos hasta el interior de la parroquia. Mientras tanto, el resto de familiares llevaron a hombros el féretro con los restos mortales de José y lo situaron cerca del altar. "Queremos expresar a la familia nuestro más sentido pésame, con toda sinceridad, les acompañamos en el sentimiento", dijo el sacerdote Thomas Healy al comenzar la misa. "Los fieles de esta parroquia son inmigrantes. Estados Unidos es un país de inmigrantes. La ciudad de Nueva York también lo es. Así somos. José y sus hermanos vinieron aquí para ayudar a sus familias, buscando una vida mejor, para trabajar y luchar con tanto sacrificio", aseguró el religioso. En su homilía el sacerdote señaló la "pena y vergüenza" que produce que un incidente de ese tipo "le pase a un hombre que buscaba el bien de su familia". Al terminar la ceremonia, Diego Sucuzhañay destacó la ayuda que su familia ha recibido por parte de las autoridades políticas de Ecuador, las embajadas de su país y de Estados Unidos, la Fiscalía de Nueva York, la Policía de Brooklyn y el hospital Elmshurst, donde trataron a su hermano tras la paliza. Los restos mortales de la víctima serán trasladados esta semana a su país natal, donde será enterrado. El inmigrante ecuatoriano, de 31 años, fue atacado hace diez días en Nueva York con una botella y un bate de béisbol presuntamente por varios afroamericanos y falleció tras haber estado varios días en coma. La Policía ofreció una recompensa de 22.000 dólares para quien proporcione información que lleve al arresto de los culpables.
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