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Las malas noches
Por: Freddy Solórzano

Martes 07 Enero 2020 | 11:00

Mis madrugadas nunca volvieron a ser las mismas desde que nació Alejandra, hace más de ocho años.
Antes de ella había madrugadas para dormir, para leer, para tomar y divertirse. Eran mis madrugadas y las ocupaba como mejor creía, pero conocí luego otras madrugadas: las de los hijos. 
Los hombres hemos crecido y creído que cuando nace un hijo nuestra obligación es que no le falte comida, medicina ni ropa. 
De lo otro se encargan las mujeres. 
Los hombres, a emborrarse. A celebrar el nacimiento. Así dice la tradición. 
Con Alejandra, y después con Camila, entendí que hay otra realidad donde los hombres no somos meros espectadores. 
Los primeros meses tuve malas noches por el llanto de la bebé que pedía alimento o había que cambiarle de pañal. Con Adriana compartimos las cargas. 
Ahora está Jeremías, y aquí vamos con un par de malas noches encima.