Actualizado hace: 6 horas 45 minutos
La robaplumas
Por: Yuliana Marcillo

Sábado 10 Agosto 2019 | 11:00

“Pero no es lo único que ha robado: antes entraba en las tiendas de los centros comerciales y salía con pulseras, collares, aretes y cualquier chuchería.

 Deben saber que ya es inevitable. Tiene una colección interminable: de todos los colores, de todos los tamaños, de todos los precios, de todos sus jefes, amigos, familiares, colegas, novios, suegros, de restaurantes, cafeterías, tiendas, de cada lugar que visita, de donde le sea posible; la robaplumas ataca casi imperceptiblemente, solo unas pocas veces la han frenado a raya con un “señorita, disculpe, el lapicero”. Pero no es lo único que ha robado: antes entraba en las tiendas de los centros comerciales y salía con pulseras en sus muñecas, collares, aretes y cualquier chuchería de fácil acceso en sus bolsillos. Es una experta, obvio, quita todas las etiquetas con sumo cuidado, nunca la han atrapado. “Los dueños de los almacenes roban descaradamente a sus clientes, ¿por qué yo no?”, se repite mientras cruza la puerta sin que suene la alarma, victoriosa, invencible, mientras el guardia le dice “gracias por su visita”. Pero esos tiempos quedaron atrás. Ahora lo que importa son los lapiceros, es todo en lo que ahora ocupa su atención.