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No encuentran la cura

Ventas en nuevo tarqui siguen siendo bajas, dicen comerciantes, pero no pierden la fe de mejorar.

Miércoles 12 Junio 2019 | 11:00

Para los comerciantes del Nuevo Tarqui, encontrar la cura para mejorar las ventas se ha convertido en una tarea difícil.

La mayoría de ellos coinciden en que falta mayor promoción de la zona, de sus productos, de las ofertas, de actividades que atraigan a los clientes. Pero también de reparar y mejorar aquello que hoy luce destruido, ya que una mala imagen “espanta a cualquiera”, señalan.  
Entre los pasajes 114 y 115, por ejemplo, nueve módulos que hace dos años se dañaron tras un incendio todavía no han sido reparados. De hecho, varios de ellos aún se pueden ver con las secuelas del fuego. 
Francisco Montes, propietario de uno de los locales destruidos, dijo que no lo ha reparado por falta de dinero. Lo que gana vendiendo legumbres solo le alcanza para la comida. Cree que la administración municipal del lugar es la que debe reconstruir los espacios. 
Tres de ellos actualmente se usan como bodegas. Dos se utilizan solo para guardar los productos mientras se vende en el día; en la noche quedan vacíos, porque no son seguros para conservarlos. Y los cuatro sí se abren, aunque sus paredes y techos siguen quemados. 
Carolina Saltos fue la única comerciante que optó por prestar a la banca 12 mil dólares para adquirir nueva mercadería y, en una pequeña proporción, reparar su módulo. Dijo que hizo lo segundo ante la falta de respuestas por parte de la administración municipal pasada. En el incendio ella perdió el local y toda su mercadería. 
 
Ventas bajas. Sergio Gómez, comerciante, aseguró que, si sus hijos no le ayudaran económicamente, él no tuviera muchas posibilidades de comer las tres veces al día. 
Es que lo que vende en plátano a diario son máximo 10 dólares, que se le van entre movilizarse hacia su casa y comprar alimentos hasta donde le alcance. Incluso, a veces no tiene ni para volver a comprar la mercadería, añadió. 
Gómez insiste en que las ventas en el Nuevo Tarqui continúan siendo bajas como desde el primer día en que abrieron las puertas al público. 
En el lugar laboran más de 1.800 comerciantes que el terremoto de 2016 desalojó del antiguo Mercado de Tarqui. Todos ellos fueron reubicados en ese lugar cuya construcción costó más de 13 millones de dólares, con dinero de la Ley de Solidaridad. 
Pedro Tubay aseguró también que en un día bueno lo máximo que vende son 10 dólares en bisutería. Mientras que Digna Morrillo alcanza apenas los 15 dólares en un sábado o quincena. 
Ambos coinciden en que una de las medidas para reactivar con fuerza el Nuevo Tarqui es haciendo que los locales que hoy lucen cerrados vuelvan a ser ocupados por comerciantes que deseen trabajar. 
“Tener tantos locales cerrados nos hace ver como que aquí todo esto es un cementerio”, señaló Morrillo. 
Laura Peralta sostiene que otra forma de acercar a los clientes es abriendo en la zona agencias bancarias, un parque infantil, que más líneas de buses pasen cerca, que se dé paso a negocios como ferreterías, de electrodomésticos, etc.   
 
Levanta informe. María Elena Méndez, administradora municipal del Nuevo Tarqui, informó que levantan un informe para conocer detalles sobre los problemas que tiene la zona y así poder generar las soluciones. 
Y, aunque desconoce por ahora la cantidad de módulos cerrados, reconoció que son varios. La Marea en un recorrido contabilizó más de 100 que han dejado de atender. 
Sobre los módulos afectados por el incendio, dijo que buscarán repararlos.