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Sin historia
Por: Yuliana Marcillo

Sábado 08 Junio 2019 | 11:00

“Yo, escritora diminuta, también temo, y pido para que el ejercicio de la palabra y la escritura siempre se reinvente.

 De vez en cuando encuentro a alguien que dice leer mis columnas de los sábados. Yo sonrío largamente y me pregunto si al final consigo lo que quiero en mis lectores desconocidos y lectores amigos. Muchas son las ideas que pasan por mi cabeza para ser impregnadas en estos 1.040 caracteres. Hay días en que no se me ocurre nada, más allá de pensar banalmente en temas trillados o de coyuntura que no me interesan. Entonces le pregunto a mi madre sobre qué le gustaría que escriba; a mi padre, a mi novio, a mi hermanita de siete años. Y las respuestas son de lo más creativas que se puedan imaginar. La semana pasada asistí a un conversatorio sobre crónica y periodismo; una de las panelistas –columnista de un periódico de Colombia– decía que a veces teme gastar sus mejores temas, entonces escribe sobre películas, pero que frecuentemente se pregunta si acaso algún día se quedará sin historia. Yo, escritora diminuta, también temo, y pido para que el ejercicio de la palabra y la escritura siempre se reinvente.