Actualizado hace: 59 minutos
Constelaciones
Por: Yuliana Marcillo

Sábado 13 Abril 2019 | 11:00

“Los sueños eran otros, los planes eran otros.

 La vi amamantar, vi sus pezones grandes, hinchados; sus areolas, de un café intenso, cubrían por completo la boca de la bebé. Todo el tiempo, mientras se alimentaba, la pequeña mantuvo contacto visual con su madre: constelaciones infinitas en sus ojos. Ella me hablaba de las mil y un maravillas de la maternidad, pero también de lo difícil que es, de las malas noches, los sueños incompletos, los llantos, del tiempo que siempre resulta un caos cuando tu cuerpo se divide en dos y nunca vuelve a ser el mismo. Años atrás, cuando coincidimos solteras y con una Caña Manabita en la cartera, estos temas eran impensables entre las dos. Los sueños eran otros, los planes eran otros. Sus ojos brillan mientras su madre le habla, mientras nos dice que fue hecha con amor, de esos amores locos y apasionados, «amor/daga» le suelo decir yo. El acto de amamantar me enternece. Imagino también mis senos a punto a reventar. Sonrío. La bebé la muerde. Hay dolor. Reímos y lloramos. Nos envuelve la nostalgia y volvemos a hacer planes, la Caña Manabita debe esperar.