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Manta
Ya van seis días y el cuerpo de Anderson no aparece

La búsqueda del menor que se perdió en San Lorenzo se mantiene. Los bomberos invierten cerca de dos mil dólares cada día.

Viernes 01 Marzo 2019 | 04:00

Rubén y Ginger llevaban seis días mirando el mar.

Ellos junto con sus familiares hacen vigilia  en la orilla de la playa de San Lorenzo, en espera de que reflote el cuerpo del Anderson Rivera Alvario (7), quien desapareció el sábado, cuando se bañaba con sus primos y su hermano de cuatro años de edad.
Ginger y Rubén han instalado una carpa, y en su interior, un altar con las fotos y recuerdos de Anderson.
Rubén Rivera pide al Gobierno Provincial de Manabí que los ayude con sobrevuelos en las playas de esta parroquia; también al jefe de los bomberos, no abortar la búsqueda, ya que se acerca el feriado de Carnaval y seguramente el personal será redistribuido a otras playas de la zona rural.
Rivera señaló que los bomberos son parte importante en la búsqueda de su hijo, junto con el apoyo del GIR y de la Armada.
Él dijo que confía en que el mar le devolverá el cuerpo de su hijo en el mismo sitio donde se perdió, tal como  ocurrió con un joven que se ahogó hace dos años. El mar lo devolvió tras 15 días de haberse ahogado.
Tragedia. Vanesa Rivera, tía del menor desaparecido, contó que Anderson llegó el viernes anterior a San Lorenzo, después de pasar vacaciones con ella en Guayaquil. Indicó que retornaron junto con otros dos sobrinos. 
El viernes bajó con ellos a la playa, y junto con su esposo los cuidó porque el mar estaba picado. Pero el sábado los niños otra vez quisieron que los lleve a la playa. Ella no quería ir, pero luego la convencieron.
“Todo fue como en las películas, pasó tan rápido. Anderson fue el último en entrar al mar, que se veía pasivo como una piscina. Pero ni bien me instalaba con  los bolsos en la orilla del mar escuché los gritos, y vi que Anderson estaba siendo arrastrado por un remolino, mientras su hermanito también pedía auxilio para que lo ayudaran a salir, al igual que mis otros dos sobrinos, quienes finalmente pudieron salir, pero no Anderson”, dijo Vanesa.
Ella recordó que en ese momento crítico llegó su esposo y se metió al mar a rescatar a Anderson, pero él también perdió fuerza en el mar y no podía avanzar hasta donde estaba el niño.  Ella pidió auxilio y encontró a un joven que le dijo que iba a salvarlo.
El joven ingresó y  alcanzó a sostener uno de los brazos de Anderson, pero una ola los cubrió y Vanesa solo veía el brazo del joven que hacía señales. El padre del joven, al ver a su hijo en peligro, se lanzó al mar y también era arrastrado por el remolino. “El chico soltó  a  mi sobrino para salvar a su padre”, recordó.
Anderson ya no tenía fuerza, porque nunca se prendió de su cuerpo como se lo pedía el joven, contó la mujer.
Inversión. Sofonías Rezabala, jefe de los bomberos, dijo que esta búsqueda les representa cerca de dos mil dólares al día. Solo en combustible se invierten más de 600 dólares para surtir a la lancha, motocicletas y camionetas que trabaja en la búsqueda acuática y a lo largo de las playas que se ejecuta dos veces al día. También se invierte en alimentación para 25 bomberos rentados y otro grupo de voluntarios. Al igual que en hidratación e insumos para la protección del sol y de los mosquitos, entre otros gastos de logística.
Rezabala dijo que el protocolo de búsqueda determina 72 horas, pero que solidariamente están apoyando a la familia para encontrar al menor.