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No pierden el impulso

En el Jocay aún sienten los efectos que dejó el terremoto de 2016.

Jueves 06 Diciembre 2018 | 11:00

En el barrio Jocay sus habitantes de a poco recuperan el impulso que les daba el comercio en sus calles. Aquello lo sabe bien Hernán Giler, comerciante, quien estuvo antes del terremoto del 16 de abril de 2016. 

Por aquellos tiempos era dueño de una tienda de abarrotes, pero tuvo que cerrarla. La razón es que muchas cadenas de negocios grandes que tenían sus locales en el Mercado de Tarqui (zona más afectada por el terremoto) migraron hasta su barrio, y no pudo con la competencia. 
Desde esos días sigue en el mismo lugar, la calle J-10 y J-7, donde ahora tiene una carreta en la que vende productos como tostadas, jugos, sánduches, bolones, majada y su jugo estrella “Tres palos”, compuesto por zumo de naranja, zanahoria y remolacha. A sus 53 años, le toca levantarse a las dos de la madrugada para estar a las 4 poniendo sobre su carreta todos los objetos que necesita para hacer su oficio. Cuenta que después del terremoto fueron días complicados, pero actualmente el Jocay está recuperando su economía. En el lugar se queda hasta las 14h00, cuando recoge sus cosas hasta que llegue la madrugada del siguiente día. Javier Vélez, comerciante, coincide con Giler y cuenta que les ha costado tiempo, dinero y paciencia recuperarse, pero lo están logrando. Para él las huellas del terremoto son pocas y poco a poco están recuperando la normalidad comercial. Aunque en temas de contaminación los problemas siguen, dice. 
 
El río. Detrás de la casa de Javier Vélez está el cauce del río Burro, que aún luce lleno de maleza, lo que podría causar desbordamiento en la temporada invernal. Él, como varios moradores, solicita que se hagan trabajos de limpieza. José Benavides, en cambio, cree que el barrio Jocay aún cuenta con un servicio de alcantarillado deficiente. Una de las calles donde más seguido se registran taponamientos es la 310, por eso solicitan una solución definitiva.