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De todo un poco

En el mercado central ofrecen artículos de todo precio, nuevos o usados.

Jueves 11 Octubre 2018 | 11:00

Un gato llama a los clientes con la mano derecha. Un gato de metal, dorado y gordo. Algunos lo conocen como el gato chino de la suerte, aunque el asunto es que no es chino, su origen es japonés. 

Pero usted no está aquí para saber del gato, sino de quienes lo usan: decenas de comerciantes de la zona de artículos varios del Mercado Central que le tienen una fe grande al amuleto. 
Santo Delgado cuenta que casi todos los vendedores tuvieron uno de esos. Así sea por creencia o necesidad. Santo tuvo uno, pero ahora no quiere hablar del gato, sino de sus 75 años recién cumplidos. “Tiene que sacarme en el periódico”, dice y ríe mostrando su placa dental bien cuidada. Don Santo celebró su “santo” en familia y con los amigos del mercado. Hubo buena música y bromas. A él lo estiman mucho en ese lugar. Don Santo quiere demostrar que no es tan “santo” e invita un trago de una botellita. 
Lo mejor será hacerle caso a otro gato que está llamando con su mano desde otro local.    
 
De todo un poco. “Un amor cuando se va”, dice  Leo Dan desde un equipo de sonido, y un hombre al que parecen haberle dado en la llaga grita: “¡Qué linda música!”. 
Edgardo Napa lo escucha con una serenidad de monje, sentado en su silla, con gafas oscuras, como un pequeño capo de la mafia.   
Él vende de esa música, pero en discos long play, de los antiguos. Edgardo es uno de los comerciantes  de la zona donde usted puede hallar de todo, como en  esas carretas ambulantes que recorren los pueblos. Hay cuadros de la última cena, maletas con candados, licuadoras, ropa,  zapatos, desodorantes “gringos”, cocinas a gas, brujitas, plantillas para el calzado, canguros de cuero, candados irrompibles, trampas para ratas, calculadoras Cassio, alcancías, vaselina, naipes, llaves de tubo, pomada verde; en fin, de todo un poco, nuevo o usado. 
A buen precio, dice Francisco García, vendedor de gafas guayacas, hechas en china, con lunas polarizadas, de aumento o de lectura, a dos o a un dólar. Depende del local a donde vaya, o a donde lo jale el gato.