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TEMA
Un barrio silencioso

Moradores del barrio Jesús de Nazaret solicitan la reparación de las calles y la construcción del alcantarillado.

Miércoles 12 Septiembre 2018 | 11:00

La calles del barrio Jesús de Nazaret son silenciosas. Casi desoladas. Solo a ratos esta quietud es rota por el corretear de los niños. Lucila Pico, moradora del barrio, manifestó que desde hace quince años que vive en el sector así es el ambiente, y la razón es que hay pocas casas. Solo después del terremoto del 16 de abril de 2016 el barrio ha empezado a poblarse, dice Pico. De hecho hay cinco casas que están en construcción, y varios terrenos que permanecieron olvidados por años han sido limpiados y cercados. Algunos de ellos están a la venta. 
Pico desea que con este crecimiento al barrio también lleguen las obras, una de las más importantes es el alcantarillado. Es que las pozas sépticas de las viviendas empiezan a colapsar, dijo.
Esto le ocurrió a Pico, cuya casa está a unos cincuenta metros de la vía principal donde está la red de agua sanitaria. Para solucionar el problema se juntó con cuatro vecinos y por cuenta propia se conectaron a las tuberías de aguas servidas. Aquello le costó mil 200 dólares, dijo.  
Sin embargo, el resto de los vecinos sigue sin este servicio. Abel Patiño indicó que mientras llega este servicio no les pueden pavimentar las calles y deben vivir en medio del polvo. Hace varios meses a estas calles se les puso una capa de lastre y lucen en mejores condiciones, pero hace falta que las pavimenten, dice Patiño.    Ligia Muentes indicó que el barrio es tranquilo porque está un poco alejado y casi no se escucha ruido. Sin embargo, aquella soledad a veces ha sido aprovechada por los ladrones que roban en las viviendas. Le ocurrió a una de sus vecinas, dice Ligia. Para evitar la delincuencia, quienes construyen sus casas en este sitio también edifican paredes altas y colocan cámaras de seguridad.  
 
> Es oscuro. Pedro Pico, morador del barrio, manifestó que uno de los problemas que tienen es la falta de iluminación. De hecho, ha sucedido que los vecinos se vieron en la obligación de recoger dinero para comprar una lámpara que hacía falta e iluminar una esquina.