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TEMA
Música sanadora

La terapia musical tiene muchos beneficios en las personas y en tratamiento de enfermedades.

Lunes 10 Septiembre 2018 | 11:00

Cuando Harry  Winston Delgado acudió a un  hospital de Manta hace 17 años para tratar de impartir la terapia musical o musicoterapia en pacientes, le dijeron que “estaba chiflado”, que los pacientes no necesitaban eso.
Él, quien es profesor de  música, había aprendido musicoterapia en los Estados Unidos como parte de un doctorado en Música que adquirió en ese país. Incluso trabajó en el Florida Hospital con pacientes. “Llevaba mis instrumentos y una vez allá trataba de canalizar la terapia de acuerdo al tipo de paciente. Por ejemplo, había pacientes con quienes tenía que trabajar con el subconsciente, ahí usaba los sintetizadores que emitían unas frecuencias sonoras que afectaba la parte cerebral de las personas con sensaciones que les daba alivio, los relajaba y calmaba sus dolores”, expresa. 
Cuando regresó a Manta intentó aplicar esa técnica, pero le cerraron las puertas.
El uso de la música y sus elementos: la armonía, melodía y el ritmo, dan soporte emocional e indirectamente un efecto relajante disminuyendo el dolor y otros estímulos que producen las diferentes enfermedades o trastornos.
Ahora Delgado quiere aplicar este tipo de terapia en la ciudad y por eso está dando a conocer sus beneficios.
Harry Delgado ha trabajado con mujeres embarazadas y para eso utiliza un gran audífono que se ubica en el vientre de la madre para enviar frecuencias sonoras al feto. “El feto se mueve de un lado a otro, es decir, reciben estímulos que le agradan”, dijo.
Indicó que en estos casos  se recurre a melodías en la escala de Si bemol y Mi bemol, que son las más usadas en mujeres embarazadas. “Con estas escalas se producen frecuencias naturales que llegan a la conexión psíquica del neonato”, explicó.
Para realizar sus terapias, Delgado utiliza instrumentos como el denominado palo de lluvia, que es un tubo largo de madera con huecos rellenos de semillas  que al agitarlo lentamente produce un sonido relajante parecido a la caída de la lluvia. Usa también los tambores gemelos, que se tocan con las manos, y la guira, que es un instrumento metálico que se raspa con un palillo, también de metal, y que sirve para marcar el ritmo. Este instrumento lo ha usado con niños que tienen síndrome de Down con muy buenos resultados, asegura.
A ellos se suman unos audífonos especiales que se colocan en el vientre de la madre embarazada y que permiten estimular al feto.
También cuenta con sintetizadores que producen sonidos de diferente frecuencia, que usa para el tratamiento de  pacientes con diversas  enfermedades, señala el terapista.
Para citar un ejemplo,  Delgado trata depresiones  e hiperactividad en adultos y niños a través de frecuencias  y sonidos subliminales.
 
> Beneficios.   Y al hablar del embarazo, el  doctor Mauricio Puente, ginecólogo,  dice que definitivamente  la música es algo beneficioso durante el embarazo, y a futuro ayuda al desarrollo del niño después de su nacimiento.
“Durante el quinto mes de gestación el bebé ya comienza a oír; entonces, al escuchar y conocer los sonidos del exterior comienza a estimularse”, señaló el galeno.
Dijo que tomando esto en cuenta, la musicoterapia en las embarazadas le permite que  haya un nexo afectivo entre la madre y el bebé. 
Incluso muchos antes de que el bebé nazca, le brinda algunos beneficios.
“Entre estas cosas beneficiosas, la musicoterapia ayuda a desbloquear las tensiones física y emocionales de la mamá durante el período del embarazo; disminuye la ansiedad de la señora, el miedo al parto e influye en el desarrollo del bebé”, explicó.
Puente dijo que un bebé que ha recibido musicoterapia durante el embarazo, nace más relajado, llora menos; incluso la música es beneficiosa para la labor del parto.
“Los bebés se alimentan y duermen mejor, y las habilidades para el lenguaje, la creatividad y la música, se ha dicho, son superiores en los niños que han sido sometidos a la musicoterapia”, expresó el doctor Puente.
 
>EL PODER de la música.  Mauricio Ortiz, músico ecuatoriano y además musicoterapeuta, contó a diario El Telégrafo una anécdota real que pasó en Montreal, Canadá, uno de los países más avanzados en musicoterapia y que demuestra el poder terapéutico de la música.
En los años ochenta había un musicoterapeuta que iba, con regularidad, a un hospital en Montreal. 
Iba todas las semanas para tocar un poco de música a un paciente que estaba en coma desde hace 10 años. 
A las pocas semanas el paciente se despierta y el musicoterapeuta se le acerca para preguntarle si tenía conciencia de que estaba tocando para él. Entonces el paciente le contestó: “claro que sí. Me acuerdo perfectamente, y es por eso que me desperté, porque tu música ya me cansó”. 
El paciente se recuperó, contó Ortiz.