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Manta
Cumplió su sueño

Un niño con cáncer fue declarado policía comunitario por un día en Manta.

Domingo 09 Septiembre 2018 | 11:00

Ceiler Bermello sonreía con la mirada. Seguramente también con sus labios, pero una mascarilla que usa para protegerse por su tratamiento contra la leucemia impedía mirar todo su rostro. 
Estaba feliz, también un poco inquieto. Solo tiene seis años. Llegó con sus padres antes de las 7h00 desde el barrio Los Ángeles de Jaramijó, donde vive, hasta la Unidad de Vigilancia Comunitaria (UVC) donde fue nombrado policía por un día. 
Usaba zapatos de charol y el uniforme verde aceituna. Aún le faltaban las insignias de la Policía, la gorra y  su pistola. 
Pero así, desarmado y solo con el apoyo de sus padres ha enfrentado durante nueve meses cada sesión de quimioterapia. Pero ese día parecía no tener nada. 
Compartió la mesa de honor con la cúpula policial y cuando las notas del Himno Nacional sonaron, se puso de pie, mientras su madre le sostenía la mano. Ella lo miraba, sonreía como Keiler. No había espacio sino  para la felicidad.
Después, Henry Acosta, jefe de la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) de Jaramijó, con la voz rasposa y entrecortada resaltaba la lucha del “minipolicía” contra un enemigo que le corre por las venas. 
Lo puso como ejemplo ante un pelotón, y a varios de ellos se le aguaron los ojos. Luego le colocaron la gorra y las palas. Por fin Keiler era un policía y estaba listo. 
Para demostrarlo se llevó su mano hacia la frente e hizo su primer saludo policial, que fue recibido con aplausos.
 
>Reconocimiento. Luego le entregaron una placa de reconocimiento y el pelotón pasó uno a uno a darle la mano, algunos lo abrazaban, también hubo quien le dijo palabras de aliento al oído. 
Afuera del recinto una patrulla esperaba al nuevo policía, que no quiso moverse hasta que no le dieran su pistola. La había visto desde que llegó. Sabía que era para él porque estaba sobre la mesa. 
Cuando se la entregaron sonrió de nuevo y se marchó con su arma de juguete. Ahora sí estaba armado y al menos ese día, la leucemia lo dejaría tranquilo. 
La agente Michelle Baquero fue la encargada de organizar este día y la compañera de patrullaje de Keiler por la ciudad. 
Cuando acabaron con su trabajo fue escoltado hasta su casa por “Paquito” y otros personajes animados. Con ellos dispararon sonrisas y esposaron con abrazos a los malos momentos. 
Declarar policía por un día a los niños es parte del trabajo que hace la Policía Comunitaria. Esto con el objetivo de acercarse un poco más a la comunidad.
 
>Tratamiento. Keiler debe acudir cuatro veces por semana hasta el hospital de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA), en donde sus padres gastan aproximadamente 60 dólares. 
Su padre, José Bermello, era pescador y en diciembre de 2017, que le detectaron la enfermedad a su hijo, dejó su trabajo. Él se encarga de traerlo en brazos después de cada quimioterapia en las que Keiler queda debilitado.