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Manta
La lucha de Patricia

Joven enfermó hace un año y medio. En una fundación hace terapias de rehabilitación.

Sábado 08 Septiembre 2018 | 11:00

Patricia Pilozo tiene síndrome de Down, y luego de una enfermedad quedó ciega y paralítica.
Su madre, María Vera, junto con la fundación Rostro de Jesús, luchan por su recuperación para que vuelva  a ser la  joven alegre y participativa en los eventos inclusivos que se organizan en Manta.
Patricia tiene 26 años, y era parte del grupo de baile de personas con discapacidad que representaba a la fundación. También fue reina de esta entidad de ayuda social.
Ella en febrero del 2017 sufrió una neumonía por la que tuvo que ser ingresada e intubada en el hospital del IESS de Manta. 
A los pocos días la transfirieron a Guayaquil porque Patricia no mejoraba. 
Ella siguió intubada ocho días más. Luego la pasaron a la sala de recuperación, pero en estado vegetativo, pasaron quince días y le dieron el alta. 
”Los médicos solo me indicaron que la neumonía había afectado a Patricia y que por eso tenía ceguera y había perdido la movilidad de su cuerpo”, dijo su madre.
 
>Esperanza. María dice que nunca perdió la esperanza de verla recuperada. Por eso acudió a la fundación Rostro de Jesús, donde ya había sido ayudada y acogida con su familia cuando perdieron su casa en el terremoto del 2016.
En este lugar inició las terapias a finales de marzo del año pasado, y actualmente continúa a diario.
“Mi hija de a poco está respondiendo, ya se sienta y comienza a tener una leve movilidad de sus extremidades inferiores. Su visión también ya la está recuperando”, dijo.
María indicó que está viviendo con Patricia en la fundación, porque la casa  que le regalaron tras el terremoto se ubica en la ciudadela Sí Vivienda, que está muy alejada de la fundación.
Su hija desde el 2013 se alimenta a través de una sonda por otro problema de salud. Consume leche Ensure y usa pañales talla M. 
En Ecuador hay ocho mil personas con síndrome de Down. Según el genetista Milton Jijón, la incidencia es elevada comparada con el resto del mundo. “La incidencia del SD en el mundo está de uno por cada 700 nacidos vivos, mientras que en nuestro país varios estudios demuestran que está presente en uno por cada 550 nacidos vivos. Este síndrome es un trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21 o una parte del mismo caracterizado por la presencia de un grado variable de deficiencia mental y rasgos físicos peculiares.