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75,5 millones de dólares en muelles

En medio de necesidades por falta de servicios básicos, en cuatro poblaciones de Manabí y Esmeraldas se construyen puertos pesqueros.

Martes 17 Abril 2018 | 11:00

Luego del 16A el Comité de la Reconstrucción destinó más de 60 millones de dólares para construir estos muelles pesqueros que, finalmente, terminarán costando, por obras complementarias, $ 75,5 millones (ver infografía).

Un equipo de El Diario recorrió las parroquias Cojimíes (Pedernales), San José de Chamanga (Muisne - Esmeraldas), Crucita (Portoviejo) y el cantón Puerto López, donde se construyen estas obras con recursos de la Ley Orgánica de Solidaridad. 
En aquellas poblaciones, sin embargo, también claman por otras obras que consideran prioritarias. En Cojimíes, por ejemplo, la mayoría de las calles son de arena. No hay alcantarillado.
Hay quienes, como el pescador Francisco Falcones, prefieren ver el lado positivo del muelle, aunque se ríen, sorprendidos, por el millonario costo. “Es algo tan pequeño”, dice.
De hecho, esta es la facilidad pesquera de menor tamaño.
Según Geovanny Falcones, fiscalizador de la obra, tendrá una capacidad para 450 embarcaciones (lanchas y botes). La entrega está prevista para el próximo 21 de abril.
Darío Delgado es otro pescador que considera que la demora es excesiva. “Ya es hora de que la obra esté lista… Y no creo que se entregue este mes”, señala.
Esmeraldas. A 89 kilómetros de Cojimíes se encuentra Chamanga, parroquia del cantón Muisne, donde más de una docena de casas que se asentaban en las riberas del estuario del río Cojimíes se cayeron por el terremoto.
Aquí, la ayuda tras el 16A ha sido escasa, según sus habitantes. No tienen agua potable ni alcantarillado. Las aguas servidas, incluso, van al estuario.
Triety Ardila tiene 58 años y la mayor parte de su vida se ha dedicado a la pesca. Lamenta que se inviertan más de 5 millones de dólares en “un puerto pequeño”.
“En Chamanga no  existen más de 300 canoas”, recalca. Más necesario -agrega- es la construcción de un puerto turístico para recorrer el manglar. Así pudiesen tener otros ingresos en esta parroquia de 5 mil habitantes, que viven de la pesca y la recolección de conchas, almejas y otros crustáceos.
Sur de Manabí. En Puerto López la situación no varía mucho. En los hogares utilizan pozos sépticos para evacuar las aguas servidas por falta de alcantarillado.
De este turístico cantón manabita sale la mayor parte de la pesca de la zona. Por ello, los pescadores dicen que no habrá espacio para las cerca de 500 embarcaciones que hay  en el muelle pesquero. “Ni siquiera entrarán las 150 que se ha anunciado”.
Gerardo Quijije, presidente de la asociación de pescadores artesanales “Asopescar”, lamenta que la obra no haya sido construida en dimensiones más grandes. “Hemos enviado oficios a las autoridades para que vengan a ver la realidad”, sostiene.
El sector San Pedro es donde actualmente realizan la descarga de la pesca. La zona es de alto movimiento; existen comedores y módulos para desviscerar los peces. Todos deberán ir al muelle, entre ellos Ricardo Chóez. Él afirma que tampoco entrarán en la facilidad pesquera.
En Crucita, en cambio, se construye el muelle de mayor extensión. El costo: más de $ 48 millones y estará listo en el 2019. 
Aquí también requieren de servicios complementarios como vías y muros para las casas cercanas al muelle.
Reactivación. ¿Era necesario invertir, al pie del mar, tanto dinero en medio de la emergencia?
El secretario técnico del Comité de Reconstrucción, José Herrera, afirma que los $ 75,5 millones que se invierten son una forma para fomentar la productividad de las zonas. “Calificarlos como caros o baratos, no podríamos”, justifica. 
Para Herrera, la ampliación de los plazos, por obras complementarias, no constaba en los estudios iniciales. En Puerto López, por ejemplo, no estaba considerada la vía de acceso.
¿Y los servicios básicos?. “Los puertos artesanales también son importantes para fomentar la productividad”, repite.
Para el asambleísta Guillermo Celi, gran parte de los recursos de la Ley Orgánica de Solidaridad se utilizó para fines ajenos a la reconstrucción.
Admite que las facilidades pesqueras ayudan para mejorar la economía, pero existían otras prioridades. “Primero se debió haber priorizado salud, vivienda, el sector comercial y agrícola”, señala.
Ronald Andrade, supervisor del Servicio de Contratación de Obras (Secob), asegura que los trabajos en Cojimíes concluirán el 21 de abril próximo. Y en Chamanga, en junio. Para el de Puerto López y Crucita se firmará un segundo contrato complementario por 300 días más.
La ruta crítica de las cuatro facilidades pesqueras es la de Crucita. “Por aspecto técnico es un poco complicado... Van cubos de hormigón por el oleaje. Estos proyectos no son nada baratos”, expresa. 
Tendrán bloques administrativos, comedores, área de procesamiento, taller de fibra, fábricas de hielo, espacio para el expendio de combustible, y otras áreas.