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Ni las lesiones pueden detenerlo

Henry Patta dice que desde niño se acostumbró a no arrugarse ante los más grandes.

Martes 13 Febrero 2018 | 11:00

Cuando tenía 13 años jugaba con chicos siete o hasta ocho años mayores que él.  Así lo hizo en Niura, equipo de su natal Río Verde, Esmeraldas. 

A más de la diferencia de edades también estaba la física.  
Antes de aquello ya había estado en la selección de la escuela, colegio y además en algunos campeonatos barriales.   Todos esos partidos fueron de mucha ayuda para lo que se le vendría.
Patta fue a hacer las pruebas a El Nacional en la Sub-15 y las pasó. 
En Quito no tenía dónde quedarse. “Un amigo con su familia me brindaron la oportunidad para quedarme con ellos”, declaró. 
Estuvo dos años ahí.  
 
El debut.  Él recuerda que estaba en la Sub-17 y que no tenía chance en el equipo de mayores. 
Un día Flavio Caicedo se lesionó y a Patta lo llamaron para el equipo principal y a los dos días debutó.
Ahí se le vino a la mente los recuerdos de cuando jugaba con chicos mayores que él. “Fue una sorpresa. No esperaba que me llamen”, manifestó. 
Aquel momento cuando estuvo en la cancha se le hizo familiar. Enfrentó a futbolistas mayores, pero sabía que había una diferencia: jugaba fútbol profesional. 
Aunque lo afrontó con calma y disfrutó del partido. El rival fue Emelec, y el encuentro se jugó en el estadio George Capwell. 
El escenario deportivo estuvo lleno.
“Al principio tuve un poco de nervios. Era algo normal porque recién empezaba. Cuando pasaron los minutos tomé confianza y disfruté del juego”, declaró Patta.  
En aquellos tiempos el “Nacho” tenía un equipo con muchas figuras, reconoció.
Algunos de los que destacaban en las filas militares eran Geovanny Ibarra, Walter Ayoví, Ángel Fernández, Ebelio Ordóñez, Christian “Chucho” Benítez, entre otros. Estar rodeado de todos ellos al futbolista lo ayudó a forjarse.
En el 2006 los “puros criollos” quedaron campeones y fue el último título que consiguió el equipo. 
Después Patta pasó por Aucas, Grecia de Chone, Universidad Católica, Barcelona, Cobreloa de Chile, Mushuc Runa, y en 2017 llegó a Delfín. 
 
La lesión. En la pasada temporada empezó como titular. Parecía que iba a ser su año.  
El equipo comenzó a ser sorpresa en el campeonato.  Ganaba y no bajaba del primer lugar del torneo. 
Él era figura, pero Patta tuvo una fractura de clavícula del hombro derecho.
Fue uno de los momentos más complicados de su carrera, porque nunca antes había tenido una lesión así.
“Lesiones largas y difíciles son las que un futbolista nunca quisiera tener”, manifestó. 
Estuvo tres meses y medio sin jugar y se recuperó. Pero el puesto que se había ganado con esfuerzo ya tenía otro dueño: Jordan Sierra. 
Patta ya recuperado tuvo que resignarse a la banca y entrar al cambio. Así lo hizo en algunos partidos de la segunda etapa. 
Aunque parece que el fútbol le dará revancha. 
El técnico Guillermo Sanguinetti en los partidos de pretemporada lo ha utilizado en el equipo titular. 
“Parece que tendré mi revancha y me prepararé para aprovechar las oportunidades que tenga”, expresó. 
El volante espera volver a repetir aquellos momentos cuando debutó con El Nacional, donde quedó campeón. A Patta es difícil detenerlo, ni siquiera una lesión pudo hacerlo y así mismo espera escaparse de los defensas como cuando era niño y jugaba con los más grandes en su barrio.

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