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Cuando el Índor era un escape
Por: Byron Delgado

Viernes 12 Enero 2018 | 11:00

“Era 1990, y quedarse chiro no implicaba que la diversión terminara.

 Jesús Reyes es un amigo de barrio y de estudios. Con él compartí las tareas, los triunfos y derrotas en el indorfútbol del colegio “Técnico”.

También ocasiones cuando pedíamos a los oficiales o choferes de los buses de Montecristi que nos trajeran desde Manta, porque a veces perdíamos hasta lo del pasaje jugando pelota.
Era 1990, y quedarse “chiro” no implicaba que la diversión terminara; entonces llegábamos a casa, encendía el televisor para ver uno de los dibujos animados más vistos en esa época: Los Supercampeones. Oliver Atom y su equipo “Niupi” te motivaban, ya que los problemas cotidianos y sentimentales que enfrentaban los actores no estaban tan distantes a los nuestros. Pero cuando empezaba el juego esos problemas se terminaban, así como nos pasa a los que tenemos oportunidad de pisar una cancha: mientras juegas te olvidas de la política, del internet, deudas. Lástima que la amnesia solo dura hasta que termina el partido. Lo bueno es que gracias al juego he conocido a un sinnúmero de personas y aún conservo la amistad de Jesús. Él no es tan hábil con la pelota, pero siempre comparte con los amigos.