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El otro Manta
Por: Freddy Solórzano

Martes 05 Diciembre 2017 | 04:00

Hemos vivido engañados y engañando. Una vez se nos dijo que en Manta teníamos una universidad con un alto nivel académico, pero  nos dimos de narices cuando se comprobó que estábamos en la cola de la educación superior.
Nos vanagloriamos de las playas y de los turistas que visitan “la ciudad de moda”, como llamaron a Manta en cierta ocasión, pero nos importa un comino que muchos de esos visitantes se bañen en las aguas contaminadas de Tarqui. Allí tendría que haber un letrero inmenso que diga “Prohibido bañarse”. A quien lo ponga de seguro lo llamarían “traidor”.
El municipio ha prometido que en el 2018 terminará la contaminación en la playa de Tarqui y quiero creerle. Cuenta con 37 millones de dólares para remediar el problema en ese sector y en otros.
Comer un arroz marinero en mi ciudad es más caro que en Ambato, que está a siete horas de una playa. ¿Quién controla los precios? Nadie. 
Amo a Manta, con sus verrugas y defectos, y no quiero estar en la lista de los pinochos que ocultan la basura debajo de la alfombra.