Actualizado hace: 23 minutos
Mi tía Simona
Por: PADRE LUIS GONZAGA

Domingo 27 Octubre 2019 | 11:00

 Se acerca el Día de los Difuntos y quisiera contarles acerca de mi tía que falleció hace unos años. Ella se llamaba Simona y fue la persona que me ayudó a nacer. No era la comadrona oficial, pero le tocó ante la necesidad.

Siempre sentí que con ella nos unía un cariño especial. Era la tía que siempre estuvo pendiente de mí. Me llamaba en mis cumpleaños para saludarme y darme la bendición.
Al final de sus días pasó un tiempo en el hospital. Un día, ante la imposibilidad de ir a visitarla, la llamé y me comentó que sentía que su fin estaba cerca y que le daba miedo morir. Entonces fue mi oportunidad de ayudarla desde la fe y también desde el amor de sobrino. 
Recuerdo que le dije “no se preocupe tía, lo que le va a pasar es doloroso pero no es malo”. La muerte es como una inyección que nos duele pero no es mala. No es mala porque sólo nos abre la puerta para hallarnos con Dios (Apoc. 14, 13): “Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor (…) que descansen de sus trabajos, porque sus obras los acompañan”.
Que Dios, en el cielo, bendiga a mi tía Simona y que, así como ella me ayudó a nacer a esta vida terrena, me ayude a nacer a la vida inmortal.