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Jugador
Europa, el sueño de Jesús

Cuando el avión KLM entraba a la pista del aeropuerto Tababela y fue recibido con un arco de agua a Jesús Luis Castillo Saa se le hizo el corazón chiquito.

Lunes 24 Junio 2019 | 11:00

 "La única vez que vi ese gesto fue cuando el papa Francisco llegó al país. Fue algo increíble, algo que nos merecíamos”, dice un emocionado Jesús. 

Él tiene 20 años y fue uno de los jugadores que ganó el bronce con Ecuador en el Mundial Sub-20 de Polonia, un logro que convirtió en héroes a los dirigidos por Jorge Célico.      
En una entrevista con diario Centro, Jesús abrió su corazón para  hablar de los inolvidables momentos en la cita mundialista y sus inicios como jugador.    
Él es consciente de la alegría que la Tricolor le dio al país, pero también sabe que mucha gente se puso en contra de ellos cuando empataron el primer partido con Japón. 
“Fue un golpe duro, especialmente por el penal fallado (de Rezabala). Nos llamaban agrandados y nada de eso era verdad. Faltaba acoplarse, fue difícil, pero lo logramos”, sostiene.  
El lateral izquierdo, de los registros del Atlético Santo Domingo, asegura que luego del primer partido se sintieron agobiados; sin embargo, unas palabras del técnico Célico y de Sergio “La Máquina” Quintero, el alma del grupo, subieron los ánimos. 
 
El final. La derrota contra Italia no los achicó. 
“Siempre fuimos superiores, pese a que perdimos. Vino México y ganamos, después nos clasificamos y todo era alegría. La victoria contra Estados Unidos fue increíble, estábamos acoplados y cada uno sabía lo que tenía que hacer. Si uno perdía la pelota no había reclamos. Había hambre de gloria”, añade.
Jesús dice que desde que salieron a Polonia el objetivo siempre fue traer la copa. 
“Fuimos con la mentalidad ganadora, solo nos faltó confianza”, acepta.  
La derrota con Corea del Sur, algo que le impidió a la Selección llegar a la final del torneo mundialista, entristeció al equipo, pero Célico y Quinteros otra vez fueron claves para levantar el ánimo y creer que podían conseguir el tercer lugar.
“El rival era Italia, lo conocíamos, teníamos que ganarle y así fue. Conseguir el bronce significa mucho, es como si hubiésemos ganado la copa, porque somos la primera generación que logró algo tan importante para el país”.   
 
La convocatoria. Jesús no fue parte del equipo que ganó el Sudamericano en Chile, por eso valora mucho que Célico lo haya tomado en cuenta para viajar a Polonia. 
“Cuando me enteré que estaba entre los convocados me encontraba en el hotel, mi hermana me llamó y miré el Twitter y vi mi nombre con el número 15. Fue lo mejor que me ha pasado, porque luché mucho por llegar, por estar con el grupo. La medalla que conseguí en Polonia la pondré en mi cuarto con las camisetas que usé en los partidos”, dice. 
Jesús nunca fue titular en Polonia, pero estuvo dentro de los cambios de Célico, algo que no le afecta. Está orgulloso de ser parte de este equipo ganador, de la generación de oro que tiene Ecuador para próximos torneos.
“Viajamos a Polonia sin ser favoritos, después nos empezaron a respetar. Nosotros nos divertíamos jugando y eso nos ayudó a fortalecernos como grupo”, dice convencido. 
Jesús vive solo en Santo Domingo. 
Su familia está en Sauces 2, en Guayaquil, el barrio que lo vio crecer y donde hubo una fiesta en su honor.    
De su futuro prefiere no hablar. 
Dice que su presente es Atlético Santo Domingo y que el objetivo es ascender a la Serie A.   
Está convencido que para ser un gran futbolista debe pasar procesos. 
Su sueño es llegar a Europa, al Bayern Múnich para ser exactos, aunque tampoco le molestaría si Barcelona de Ecuador, el equipo de sus amores, lo llama para ser parte de sus filas.  
Jesús ama el encocado y la buena música. Está enamorado y dice que su pareja ha sido fundamental en los logros que ha conseguido.   
Por ahora, el jugador se centrará en su club y en trabajar para los próximos objetivos con la Selección: Panamericanos y Olimpíadas.