Actualizado hace: 45 minutos
Mucho ruido, poco amor
Por: Yuliana Marcillo

Domingo 30 Diciembre 2018 | 11:00

 La tolerancia es un ejercicio con el que pretendo llegar triunfal al final del día. Pretendo, digo, lo que no significa que siempre lo resuelva con éxito. Sin embargo, hay algo particular con lo que lucho a diario: que la gente no use audífonos para escuchar música. Vas en el bus y viaja alguien con un parlante portátil con música a todo volumen. ¿Es el tipo de música lo que me molesta? No, es la contaminación auditiva, la ignorancia sobre la empatía y el respeto hacia los demás. Al viacrucis que implica viajar en bus, el sudor, los apretujones, la música del chofer, los niños, las paradas anticipadas, etc., hay que sumarle el pasajero con su música ambulante. Estás en tu trabajo y los compañeros escuchan música cristiana, ¡a veces todos al mismo tiempo! ¿Por qué? ¿Por ser música religiosa los demás estamos obligados a escucharla? Siempre nos olvidamos de la causa que nos mantiene de pie: el amor. Todo lo demás flota como máscaras que usamos convenientemente para honrar nuestro propio nombre.