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Confesiones
Por: Yuliana Marcillo

Domingo 11 Noviembre 2018 | 11:00

 Alguien me pidió que escriba sobre los romances con personas mayores. Si entendemos por mayor a alguien que te supera notablemente en años, me permitiré contarles un par. En el colegio, recuerdo que me sentía atraída por el tío de un compañero; era profesor, tenía unos 40 años, yo 16. Nunca intentó acercarse a mí, era muy recto, yo deseaba que al menos por un momento estuviéramos a solas. Entre los dos había miradas que eran eternas, pero nunca pasó nada. A los 19 años me enamoré de un hombre que pasaba de los 45. Fue un romance intenso y largo. Por supuesto, a esa edad no entiendes ni un carajo lo que es el amor, probablemente ahora tampoco lo sepa. Lo cierto es que fue un tiempo perdido. Yo estaba muy acelerada con la vida, lo quería todo, todo o nada. Guardo algunos recuerdos de hombres mayores, entre ellos la promesa de amor eterno de uno que era casado y tenía hijos, pidiéndome dos años plazo para poder unirse a mí para siempre. ¿Para siempre? Por suerte las cosas tomaron otro rumbo y el para siempre se convirtió en nunca jamás.