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Luis Gonzaga
Para Isabel

Conocí a Isabel hace varios años.

Lunes 01 Octubre 2018 | 05:00

Tenía un carácter fuerte y su mirar era muy serio. Siempre pensé que se veía muy adulta para su edad, pero cuando conversé con ella comprendí que es una de esas personas a la que le tocó madurar muy rápido. La volví a ver hace unos meses. Estaba en casa de sus padres. Para sorpresa mía, ella no podía moverse ni mencionar palabra alguna. Nos pudimos comunicar a través de dispositivos electrónicos. Me contó que los médicos le diagnosticaron ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las células nerviosas del cerebro y de la médula espinal. Sin embargo su cerebro funciona perfectamente. Es como si estuviera encerrada en su propio cuerpo. Su relación con Dios cambió. Parafraseo algo que ella escribió: aprendí a hacer las cosas, no en mi tiempo, sino en el tiempo de Dios. Aprendí que a veces quiero apresurar las cosas, o cambiarlas porque no las entiendo, pero Dios tiene el momento perfecto para cada cosa.