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Las personas y el poder
Por: PADRE LUIS GONZAGA

Lunes 06 Agosto 2018 | 11:00

 “Si quieres a alguien conocer, dale poder”. 

Con el tiempo me he dado cuenta que aquel proverbio es cierto. 
Hay ocasiones que las personas más amables suelen convertirse en crueles tiranos cuando tienen poder. 
¿Le ha pasado que muchas veces el portero de una institución se cree con más poder que el mismo gerente o dueño?
Y es que el poder trae soledad y la soledad casi siempre lleva a la corrupción. Imagínese al hijo mayor quedándose a cargo de los hermanos. Sería raro que no empezara a ordenar para que sus hermanos hagan los quehaceres evitando siempre hacer el trabajo pesado. Estoy seguro que Jesús sabia esto y por eso él mismo se proponía como servidor de sus hermanos. Es más, Jesús casi nunca se ponía como ejemplo, para él el único ejemplo era y es el Padre Dios. Lo dijo de manera muy simple: “sean perfectos como el padre del cielo”. La única vez que habló sobre sí mismo fue para decirnos: “Aprendan de mí, soy manso y humilde de corazón y encontrarán descanso”.